Héctor Timerman, el canciller argentino y su par uruguayo, Luis Almagro, mantienen un encuentro desde el mediodía para encontrar un acuerdo en cuanto a los controles ambientales que tiene que llevar adelante ambos países en la planta de celulosa UPM (ex Botnia). También deben alcanzar un consenso sobre el monitoreo conjunto del las aguas del río Uruguay. El plazo del acuerdo venció el viernes en medio de quejas cruzadas.
Los representantes uruguayos y argentinos y la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), encargada del control ambiental de la planta, se reunieron el pasado jueves en Montevideo pero sin llegar a consenso.
Al finalizar ese encuentro, Almagro dijo que el trabajo para lograr un acuerdo "sigue a medias" y adelantó que habría "más reuniones" para tratar de destrabar la situación.
Las principales diferencias surgen de la propuesta argentina de realizar un examen constante de la planta con sensores que midan los parámetros de impacto ambiental las 24 horas del día y los 365 días del año.
Además, el gobierno argentino pretende que se incremente el número de visitas de los técnicos a la planta, a lo que se opone la delegación uruguaya.