Pese al boom, los alquileres no dejan de subir. Las estimaciones que las inmobiliarias de Rosario hacían hace dos años, apuntaban a que a medida que se multiplicaran los edificios nuevos en la ciudad, los precios de los alquileres descenderían. Ya que no hay leyes que regulen esos valores, el juego de la oferta y la demanda serviría para equilibrar los costos que para gran parte de los inquilinos se volvieron inaccesibles.

Pero eso no sucedió. “Hoy alquilar un departamento de pasillo en la zona céntrica, con humedad y calefón eléctrico cuesta alrededor de 600 pesos", cuenta Adela López, de Inquilinos Autoconvocados, a Rosario3.com. "Es decir, lo mismo que un departamento bueno”, explica.

En Capital Federal, los operadores inmobiliarios describen un aluvión de operaciones en los últimos 90 días, que hicieron que se dispararan los valores y se está pidiendo hasta un 30 por ciento más en la renegociación de contratos. Ese panorama sería similar en la ciudad.

Según los inquilinos de inmuebles ubicados en Rosario, los alquileres volvieron a subir a partir del mes de diciembre último, alrededor de un 20 por ciento, a pesar de que hay muchos más edificios con departamentos a estrenar, disponibles para alquiler. “La ley de la oferta y la demanda sólo sirve para que los que tienen las propiedades suban los precios a su criterio, amparados en la ausencia de leyes regulatorias”, asegura López.

La Cámara de Inmobiliarias de Rosario reconoce que los precios treparon entre un 15 y un 20 por ciento en los últimos tres meses, pero lo enmarcan en el crecimiento estacional de la demanda. “Entre diciembre y abril los alquileres siempre suben como efecto de la expansión de la demanda”, señala Alejandro Juri, presidente de la entidad, a Rosario3.com–, quien explica ese fenómeno a la radicación de los estudiantes procedentes de otras localidades que vienen a estudiar a la ciudad y deben arrendar una propiedad.

En defensa de su sector, Juri dice que durante 2006 la inflación estimada rondó el 10 por ciento, pero que en la práctica, en realidad fue superior. Por esta razón, los propietarios procedieron este año a aplicar una “corrección en los valores” que de ninguna manera alcanza los porcentajes de Capital Federal.

Según testimonios de inquilinos, aún durante la emergencia nacional, muchos dueños de departamentos abusaron de su poder, y empezaron a incrementar los precios, bajo advertencia de que de lo contrario no podrían renovar los contratos una vez que vencieran. Y hoy, las cosas no mejoraron demasiado. “No hay parámetros –dicen los autoconvocados–, antes aumentaban los departamentos ubicados entre los bulevares porque están en la mejor radio de la ciudad; pero ahora, tal vez entusiasmados por el boom económico que como sabemos no beneficia a todo el mundo, también en los barrios y zonas periféricas, los precios se dispararon”.

Un capítulo aparte merecen las garantías exigidas para alquilar. “Cuando la demanda es mucha, te exigen hasta tres garantías propietarias, con lo difícil que es encontrar una sola”, se quejan los inquilinos. “Y cuando uno logra reunirlas, ni aún así está seguro de que le alquilen, porque las inmobiliarias también comparan los títulos de propiedad ofrecidos como garantía y siempre ganan los que llevan los de mayor valor económico”, explica López.