Los cuatro allanamientos a remiserías truchas en Rosario son sólo una punta del iceberg. Así lo afirmó al menos Alfredo Gordo, de la cámara local de remiseros, quien saludó el operativo realizado pero destacó que existen unas 50 agencias no habilitadas que cuentan con cerca de dos mil vehículos.
El dirigente habló con Radio 2 sobre el tema luego de los allanamientos llevados a cabo en la zona norte y sur de Rosario, donde fueron descubiertas agencias que operaban de forma ilegal. Agradeció a Servicios Públicos y pidió que se siga trabajando de manera coordinada entre municipalidad y empresas del sector.
“Agradecemos la buena predisposición de Servicios Públicos que oyó nuestros reclamos”, expresó Gordo al tiempo que aclaró que esta situación hacía tiempo que “se estaba dando” perjudicando tanto a nivel laboral como económico al sector.
De acuerdo a lo declarado por el titular de la Cámara de remiseros al programa De tarde en tarde, “en Rosario hay unas 50 remiserias truchas, pero todas no se pueden atacar de golpe”, lo importante agregó es “trabajar en conjunto como se ha hecho hasta ahora”.
Con respecto a los riesgos que los usuarios corren a la hora de subirse a una unidad apócrifa, Gordo dijo que “la gente no esta al tanto, ignoran por ejemplo que no tiene un seguro de vida en caso de accidente, mientras que nosotros por ley poseemos uno que cubre hasta 10 millones de pesos. Además pagan la misma tarifa, no son más baratos”, afirmó.
Agregó también que quedan “arriba de 2000 remises truchos” recorriendo las calles rosarinas entre los locales y los que llegan de localidades vecinas en busca de viajes. Para Gordo, “por la crisis se los dejó correr demasiado y ahora actúan con una impunidad que asombra”, acusó. Este accionar “perjudica en la cantidad de viajes, más allá de que enero y febrero son meses de recesión, es muy marcada la diferencia con otros años”, agregó.
El representante del sector dio además recomendaciones al usuario: llamar a remiserias identificadas, corroborar que la unidad que llegue cuente con el logotipo, que esté exhibida una chapa azul identificatoria, no sentarse en el asiento de adelante –claro indicio de que se está frente a un remis trucho– y tomar conciencia de los perjuicios de tomar un remis no legal.