La violencia en Brasil parece lejos de terminar. El número de policías abatidos en Rio Janeiro en los últimos ocho días subió a 12, tras el crimen este viernes de un uniformado que participaba en un operativo antidrogas en una favela. La noticia llega enmarcada en un estudio que asegura que en el país vecino se registran 5,5 muertes violentas a cada hora.

Los ataques contra policías que conmovieron a Brasil en la última semana no paran: en el último episodio, ocurrido este viernes, un grupo de desconocidos disparó desde otra barriada pobre contra policías que pasaban en moto por una importante vía en la zona norte de la ciudad aunque afortunadamente esta vez no se registraron víctimas.

El elevado número de uniformados muertos, que llega a 32 en lo que va del año, llevó al legislativo regional a abrir una investigación sobre los ataques, pero la secretaría de Seguridad Pública negó que se trate de una campaña deliberada de organizaciones criminales contra los uniformados.

Según fuentes de los servicios de inteligencia de la policía de Río de Janeiro no identificadas y citadas hoy por el diario Jornal do Brasil, el Comando Vermelho, una de las mayores organizaciones criminales del país y con control sobre numerosas favelas en la ciudad, habría ordenado el asesinato de hasta 150 policías.

La versión, sin embargo, no fue confirmada ni por la dirección de la Policía Militar ni por la secretaría de Seguridad Pública.

De los doce policías muertos desde el jueves de la semana pasada, cinco estaban en servicio, cuatro ya habían concluido su jornada y regresaban a casa y tres estaban de descanso y vestidos de civil.