Matías Manna
Sufrió pocas situaciones de gol y esto sí debería ser un eje relevante para la evaluación del último partidode Rosario Central. Un rasgo repitente en este equipo es la forma en que elige iniciar los encuentros. Si contra Sarmiento de Junín contamos una pelota larga, a dividir, por minuto durante los primeros diez, frente a Olimpo cuantificamos siete en quince minutos.
Luego, un poco, parece serenarse y ahí sí comienza el juego asociado y su mejor versión. Al estar perdiendo durante mucho tiempo, no se precipitó en ataque. No intentó llegar rápido al área rival sino llegar de la mejor forma. Lo mejor de Central, esta vez, fue cómo eligió defenderse. Y lo hizo siempre con el pase.
En gran parte del partido fue protagonista. El video marca tres fragmentos que lo exhiben. Posesión, tranquilidad, circulación antes del llegar al área. Y, sobre todo, algo que no se acostumbra en el fútbol: defensa arriba, bien alejada del área propia.
Cuando los equipos eligen ordenarse a través del pase, y no a través de lo que realiza el rival, muchas veces logran convertirse en un todo. Y así, la línea defensiva navega bien cerca de donde está la pelota. En caso de pérdida hay muchas chances para que los defensores logren recuperarla o, en todo caso, los delanteros rivales tendrán que recorrer varios metros para intentar anotar.