Aunque es un escritor y guionista reconocido en los Estados Unidos y Europa, el nombre de Ariel Dorfman evoca en Argentina al autor de "Para leer al Pato Donald", una referencia de los años '70, que con preceptos cercanos al marxismo deconstruía la “presencia imperialista” en la cultura.

El libro que escribió junto a Armand Mattelart se convirtió en un clásico. Dorfman lleva escritas cinco novelas, varias obras teatrales, y recibió el premio Laurence Olivier por La Muerte y la doncella, llevada al cine por Roman Polanski. Actualmente está en Buenos Aires para presentar en la Feria del Libro su nueva novela, “Americanos, los pasos de Murieta”, que toma la figura legendaria de Joaquín Murieta, un personaje de California durante la Fiebre del Oro, en 1850, para recorrer más de cien años de historia en América del Norte y del Sur, lo que incluye las batallas de la independencia, la pérdida de California y los romances y traiciones de sus protagonistas.

En relación a qué cambios percibe desde que escribió "Para leer al Pato Donald" hasta ahora, el escritor sostiene que “ese libro fue escrito en un momento de lucha social en Chile y dentro de una revolución que intentó cambiar todo. Se escribió en diez días, en el calor de la lucha por la supervivencia”

“Yo diría que si uno mira la obra del Pato Donald, no como problema ideológico sino como forma de escritura, es una apropiación latinoamericana de un mito norteamericano. Y si uno lo piensa, esta novela no es tan diferente: es la apropiación latinoamericana de un mito norteamericano, incluso de un Estado norteamericano entero, California. En un sentido, aquí está el encuentro de América latina con Norteamérica, tratando de ver cuáles son los límites de confrontación pero también de encuentro. En los 70, yo veía a los Estados Unidos como intentando apropiarse de nuestra cultura”, aclara.


En cambio, ahora todo “es muy distinto”, según el autor. Dice que su nueva novela es el libro de alguien exiliado, “de alguien que intenta renarrar la historia de los Estados Unidos entera, y también narrar de una manera diferente la historia de América latina. No creo que haya muchos libros que narren a California desde la perspectiva latinoamericana. Es la obra más ambiciosa que he intentado. Fue escrita en inglés y luego traducida, pero el inglés en el que escribí la obra ya tenía un fantasma del castellano adentro”.

No obstante, cuando Dorfman retoma el análisis cultural, admite que “en un sentido, el libro del Pato Donald sigue vigente. La estructura que nosotros vimos en los comics de Disney se ha globalizado. Disney es más global que antes. Pero también se matizan mucho más las cosas, en el sentido que la realidad es mucho más compleja que lo que yo retraté en ese libro. Yo vivo en los Estados Unidos y la visión que tengo de la cultura norteamericana es muy diversa hoy, hay cosas de allí que si las importan acá son más liberadoras”.


“No necesariamente todo lo que viene del norte es negativo”, matiza. “Obama es la posibilidad de un cambio paradigmático en cuanto a lo que se discute. En este momento se está discutiendo en los Estados Unidos qué modelo de sociedad queremos. Antes eso era impensable en los Estados Unidos y el mundo. Se está discutiendo en todas partes, en los medios, en las esquinas, en los bares, en las escuelas. Porque hay una crisis muy grande, y es evidente que esta crisis abre la posibilidad de una discusión a fondo acerca de la justicia social y de un cambio de un modelo económico también”, concluye.

Fuente: Ñ