Gunderson y Susan Levine estudiaron el modo en que los niños desarrollan un entendimiento de la conexión que hay entre las palabras que representan números y su valor numérico efectivo. Esa conexión es conocida como el "principio cardinal", que afirma que el tamaño de un conjunto de objetos está determinado por el último número alcanzado luego de enumerar ("contar") el conjunto.
"Aprender a recitar el nombre de los números ordenadamente no es lo mismo que entender el principio cardinal", dicen las investigadoras.
El estudio ha demostrado que los niños que ingresan al jardín de infantes con una buena comprensión del principio cardinal, rinden más en matemáticas.
También ha quedado en evidencia que una amplia exposición al lenguaje relacionado con los números mejora la comprensión matemática. Y los recientes trabajos de Levine y Gunderson van más allá, en tanto muestran que los niños que son expuestos a expresiones numéricas mayores que tres adquieren una comprensión del principio cardinal muy superior a la de aquellos niños que están poco expuestos a palabras que representen valores superiores a ese valor.
El estudio de Levine y Gunderson representa un alerta para los padres que creen que la escuela es la responsable primaria por el desarrollo de habilidades matemáticas en sus hijos. Por el contrario, el modo en que ellos se refieren a las cantidades, y la extensión con que lo hacen, influyen directamente en el aprendizaje de los pequeños y son decisivos en la formación de conceptos fundamentales.
El trabajo fue apoyado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y tuvo becas de Desarrollo Humano, de la Fundación Nacional de Ciencias del Aprendizaje, y del Centro de Aprendizaje e Inteligencia Espacial.
Fuente: Síntesis Educativa