El menor asesinado era muy querido por sus vecinos, que lo señalaron como un chico “buenísimo y muy estudioso”.
El chico fue ultimado el fin de semana por un ladrón que le disparó a quemarropa en la cabeza.
“Sebastián era un ejemplo reconocido por su bondad. Lo mataron por 20 pesos y una remera”, lamentó un vecino.
Por el hecho, la policía detuvo a una persona en unas viviendas precarias ubicadas en la zona que se alquilan como pensión, pero los vecinos dudan que sea el verdadero autor del hecho.