Rodríguez Molina forma parte de un equipo del Instituto de Telecomunicaciones y Tecnología Informática (Calit2) de la Universidad de California en San Diego, que quiere transformar la manera en la que los servicios de emergencia responden a un desastre. Actualmente algunas empresas estadounidenses ya ofrecen a bomberos y personal médico la posibilidad de crear una red de Internet inalámbrica (wi-fi) en centros improvisados de control.
La policía también cuenta con pequeños vehículos teledirigidos provistos con cámaras y micrófonos para ver y oír en tomas de rehenes y operaciones similares. El sistema creado por el equipo al que pertenece Rodríguez Molina, que unió los dos conceptos, consta de un robot que podría ser confundido con un camión de juguete, el cual funciona como una plataforma en la que se pueden instalar todo tipo de aparatos, como sensores de radiación, un brazo mecánico para tomar muestras, una brújula digital o un receptor de GPS (sistema de posicionamiento global).
El ingenio puede ser dirigido con un teléfono normal o un ordenador con acceso a la web desde cualquier parte del mundo. "Nadie había desarrollado un sistema que se pueda controlar por teléfono", dijo Rodríguez Molina a la agencia EFE y añadió que "todo el mundo tiene un teléfono y es algo barato". El robot crea una burbuja de Internet de unos 200 metros de diámetro y puede trasmitir por la red vídeo, audio y datos desde los escombros de un edificio, una cueva derrumbada o en medio del caos de un atentado terrorista.
Dentro del espacio wi-fi creado pueden acceder a Internet médicos que necesitan saber a qué hospitales deben mandar a los heridos en un desastre, por ejemplo.Pero el plan de los ingenieros y programadores es hacer la burbuja completamente móvil. "Queremos construir un grupo de robots que se comuniquen, teniendo un robot comandante", explicó Rodríguez Molina.