L.F.
Una de las maravillosas historias que se pueden encontrar encerradas en el rally Dakar es la que protagonizan José Antonio Blangino y Adriana Andreani, una pareja cordobesa que además de compartir el amor se suben juntos a un extraño vehículo para recorrer los inhóspitos parajes de esta carrera. “Gracias a Dios nos llevamos bien adentro del auto y afuera también”, dijeron a coro.
En 2012 iniciaron esta aventura juntos, aunque no de la mejor manera: su auto ensamblado se prendió fuego totalmente a los 39 kilómetros de la salida. “Nos volvimos a Córdoba amargados y dijimos «bueno, basta», pero a la semana siguiente ya estábamos armando el auto para la próxima”, confió José a Rosario3.com.
Los trabajadores de la fábrica de cerámicos de la familia Blangino ayudaron a José a rearmar el vehículo y junto con Adriana pudieron terminar la competencia de principios de 2013. “Fue una alegría inmensa”, relató el cordobés hincha de Instituto (pintó el escudo en el auto) mientras degustaba unos salames caseros de Colonia Caroya acompañado de mates dulces sebados por su mujer.
“Arrancamos con la misma expectativa que este año. Nuestro objetivo es dar la vuelta, nada más. Venir, disfrutarlo como lo hemos hecho y terminar la competencia, nada más”, describió José desde su metro noventa de estatura.
“El vehículo está armado igual que en el Dakar de este 2013. Ni hemos hecho cambio de aros, está todo igual. Esperemos volver a tener la suerte de dar la vuelta completa”, agregó el piloto, que ahora le puso un motor de Ford Fiesta a su bólido.
Acerca de estas fechas tan particulares, José advirtió: “En definitiva, cuando uno quiere juntarse con la familia, puede hacerlo cualquier día del año. Vengo con mi mujer, corremos juntos, nos hemos venido solos con el camioncito hasta acá. Mi asistencia viene el 3, que es un primo mio que maneja el camión; no vayas a creer que hay un gran despliegue”.
Adriana, mucho más bajita y tímida que su compañero, señaló: “Somos varias chicas corriendo, no soy la única. Obvio que somos la gran minoría, pero de a poco nos vamos animando”.
“Los hombres nos respetan, no hay problema. Es un ambiente muy machista, pero nos divertimos y hay muy buena onda entre todos”, añadió la cordobesa de ojos claros.
José retomó la posta y habló de su vinculación con la ciudad: “Acá en Rosario tenemos un negocio en calle Corrientes, gracias a Dios lo tengo a mi padre activo con 73 años y hay un grupo bárbaro de trabajo”.
Y terminó hablando de esta experiencia que le toca vivir a Rosario con el Dakar: “Nosotros los cordobeses siempre tenemos un poco de pica, pero me parece bárbaro que haya sido elegida Rosario para la largada. Es una manera de que mucha gente pueda disfrutar la competencia sin viajar”.
Dakar: José y Adriana, la pareja que no le teme a las aventuras
Son cordobeses y corren juntos el rally a bordo de un auto ensamblado. Debutaron en 2012 y el vehículo se les prendió fuego apenas arrancaron. Completaron la vuelta en 2013 y van por más. “Nos llevamos bien adentro del auto y afuera también”, confiaron