Central celebró este martes su vuelta al fútbol grande de la Argentina con una fiesta descomunal, que empezó con una interminable peregrinación hasta el Gigante, siguió antes, durante y después del partido y tuvo su punto máximo en el Monumento, cuando el plantel y Miguel Ángel Russo asomaron desde un colectivo descapotable pasada la medianoche.

Fue un día de semana y laborable, pero el desahogo se vivió con intensidad desde temprano. Autos, motos y colectivos de línea repletos marcharon hacia Arroyito con los colores que tanto sintieron Olmedo y Fontanarrosa y un grito inconfundible: “Soy canalla…”.

Ya en el estadio, hubo sorteos de camisetas y videos especiales. Media hora antes del partido ante Aldosivi —apenas un invitado casual a la fiesta— el club dio rienda suelta a la celebración oficial. Un helicóptero ploteado con el lema “Somos la ciudad” sorprendió a un estadio que estaba a oscuras, iluminado por los celulares y cámaras de las 40.000 almas que querían tener un registro del carnaval azul y amarillo.

La nave aterrizó en el círculo central y de allí asomaron dos invitados especiales: Juan Carlos Baglietto y el Pájaro Gómez, líder de Vilma Palma, reconocidos hinchas de Central. Rápidamente, el conductor, ni más ni menos que el periodista Roberto Caferra (Radio 2), dio la bienvenida “a la gran noche canalla” y los cantantes, cada uno con su camiseta, fueron los guías para que el estadio se viniera abajo con la marcha oficial: un saludo jubiloso y un “forjador de campeones” que desgarró las gargantas cuando solo era el principio de la noche.

Después, el clásico “soy canalla” volvió a sentirse desde los cuatro costados para darle la bienvenida a los protagonistas, que volvieron a vestir la tradicional casaca a rayas verticales. Entre los fuegos artificiales que iluminaron el Paraná, asomó “el equipo de Miguel”. El plantel levantó los brazos y agradeció con alma, vida y una bandera especial a esa multitud que durante tres años estuvo en las buenas y en las malas.