Un equipo internacional de científicos logró completar el genoma del Malassezia globosa, que no sólo es causante de la caspa sino de otros trastornos de la piel en el ser humano. El conocimiento detallado del genoma, dicen los autores del estudio publicado en las Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (Pnas) y difundido por la BBC, podría conducir a tratamientos más efectivos contra la caspa.

La dermatitis seborreica afecta principalmente a personas con una predisposición genética. El problema no es causado únicamente por el hongo, sino la susceptibilidad de la gente a padecer la enfermedad

La caspa ocurre cuando se combinan tres factores: una susceptibilidad genética a la respuesta inflamatoria, la presencia de sebo en el cuero cabelludo y la presencia del hongo M. globossa. Este hongo se encuentra de forma natural en la superficie de la piel de toda la gente, incluidos lo que no sufren caspa.

Se cree que en una cabeza humana puede haber en promedio hasta 10 millones de hongos. El M. globossa, que está relacionado genéticamente a la levadura, se alimenta de sebo, la sustancia grasosa producida por las glándulas sebáceas de la piel.

El sebo, compuesto de grasa y de desechos de células productoras de grasa muertas, actúa como barrera protectora y aislante del cabello y piel, impidiendo que se sequen, se vuelvan quebradizos o se agrieten. El M. globossa, que no tiene capacidad de fabricar sus propios ácidos grasos -que son esenciales para la vida- tiene que depender del sebo humano para sobrevivir.

La dermatitis seborreica o caspa, que principalmente es causada por un hongo, afecta al 50 por ciento de la población humana, principalmente hombres.