La policía brasileña allanó este jueves un laboratorio para la producción de cocaína con capacidad para procesar mensualmente 750 kilos del alcaloide y que funcionaba en una vivienda de la Rocinha, la mayor y más famosa favela de Río de Janeiro.

El laboratorio fue desmontado en una operación que movilizó a cerca de 200 policías y que permitió la captura de una persona, supuestamente responsable por el refino de la cocaína, y la incautación de 70 kilos de marihuana, informaron fuentes oficiales.

Según el jefe de la Comisaría de Represión a las Armas y los Explosivos de la Policía Civil, Carlos Alberto Oliveira, el laboratorio procesaba unos 250 kilos de cocaína cada diez días a partir de pasta base de coca procedente de Colombia y Bolivia.

Oliveira dijo que en el momento del allanamiento no fue encontrada la cocaína, pero sí la marihuana, que estaba en otro aposento del mismo inmueble.

El complejo funcionaba en un local conocido como Cachopa, en la cima del morro sobre el que se extiende la barriada pobre, en la que opera desde hace varios años una poderosa banda de narcotraficantes.

Por su ubicación estratégica en medio de una zona turística y barrios elegantes, la Rocinha, con cerca de 60.000 habitantes, es una de las favelas más deseadas por las organizaciones criminales que se disputan los puntos de venta de drogas en Río de Janeiro.

La cocaína producida en la Rocinha era distribuida entre varias barriadas en las que actúa el Comando Vermelho (Comando Rojo), como es conocida la mayor organización criminal de la ciudad y que controla el tráfico de drogas en las principales barriadas de Río de Janeiro.

La policía informó de que venía investigando la existencia del laboratorio desde hacía casi dos meses y que el mismo, al parecer, comenzó a funcionar a comienzo del año.

En la operación policial participaron agentes de seis comisarías, quienes contaron con el apoyo de un helicóptero y de una tanqueta blindada.

Pese a que los uniformados esperaban una fuerte resistencia armada de los narcotraficantes, como ocurre siempre que hay un operativo en la Rocinha, prácticamente no se produjo ningún enfrentamiento durante la acción.

A comienzos de agosto la policía hizo otra operación similar para allanar un depósito de armas de los narcotraficantes, pero no obtuvo ningún resultado.

Unas grabaciones telefónicas interceptadas permitieron conocer posteriormente que un policía corrupto informó previamente de la operación a los narcotraficantes.