Salud y enfermedad son parte de un proceso dinámico e inestable que va buscando el equilibrio. Cuando la homeostasis se quiebra, se dice que la enfermedad se instala en un enfermo, al que solemos llamar paciente, que es la persona que sufre.

El Papa Juan Pablo II, en 1992, instituyó al 11 de febrero como la Jornada Mundial del Enfermo (World Day of the Sick), Rosario3.com, consultó al Dr. Marcelo Mariño, médico, especialista en clínica médica, quien afirmó que “el paciente es el que padece, aunque la enfermedad no siempre se padezca, ya que puede presentarse como el medio que nos conduce a resolver el conflicto”.

¿En ese caso, cómo logra insertarse el médico en este vínculo que según su definición agrega un ingrediente novedoso?

Quizás sea la paciencia que tiene el paciente la herramienta necesaria para ser médico. ¿No será que los médicos debemos ser más pacientes y esmerarnos en la escucha, en el acompañamiento y en mostrarle al paciente que su padecimiento no es tan bueno ni tan malo, y que, tal vez, en lugar de tomarlo como problema, lo vemos como una solución que nos invita a cambiar el rumbo de nuestras vidas?

¿Cuáles serían desde la medicina, los ejes a los cuales un médico debería recurrir?

Los tres puntos clave para el médico son la escucha, el acompañamiento y el mostrar e invitarlo al paciente a que puede salir del lugar de víctima; estado en el que el paciente “sufre” lo que los otros le hacen; cuando, en realidad, nadie le hace nada.

Cuando alguien está en medio de un conflicto que amenaza sus vínculos afectivos, ¿debe ser muy difícil salirse del papel de la víctima?

Él es el responsable de sus decisiones; el conflicto se le aparece cuando quedando bloqueado no puede resolverlo; o puso al conflicto en el lugar incómodo, y de lo racional pasa a lo biológico, colocando el síntoma en su cuerpo.

Cuando el paciente comienza a “rumiar” sobre el conflicto, el que seguramente afecta a un vínculo afectivo, se conflictúa y se contradice; entonces, al superar su defensa psicológica, la biología se hace cargo. Es el  cerebro el que baja la señal y dice: “ahora lo resuelvo yo”. 

Ocurre que el cerebro “viejo”, experimentado, es muy sabio y lo hace con un sentido biológico de supervivencia; no lo hace para sentirse cómodo.

¿Es a esto que la medicina califica de "enfermedad"?

Yo me pregunto: ¿y si no es enfermedad; si en vez de ser problema para a ser la solución? De ser afirmativa la respuesta nos llevaría a considerar a la enfermedad como herramienta valiosa; como segunda oportunidad, que nos invita a cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Dr. Marcelo Mariño, médico, Especialista en Clínica Médica
Mat.: 11937 | Consultorios del Británico