La CGT se sumó a la celebración de la Iglesia, mientras que los gremios afiliados a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), se concentró en plaza Sarmiento (San Juan y Corrientes) y de allí marcharon hasta la esquina de Entre Ríos y Urquiza, ya que en ese lugar en 1890, cuando era un terreno baldío, se celebró por primera vez en Rosario el Día del Trabajador.
En esa misma esquina está ubicada la casa natal de Ernesto Che Guevara, y en el acto se hicieron alusiones referidas al 80º aniversario del nacimiento del guerrillero revolucionario.
En tanto, organizaciones de izquierda convocaron a un acto en la plaza López, de Laprida y avenida Pellegrini, bajo la consigna "por un 1º de Mayo obrero y socialista y por una nueva central, independiente de la burocracia traidora, de los partidos políticos patronales y del Estado capitalista".
Movimientos anarquistas, por su parte, se congregaron desde las 11 de la mañana, en la plaza Montenegro, San Martín y San Juan.
La jornada en la ciudad incluyó una misa celebrada en honor a San José Obrero en la parroquia de la zona norte de la ciudad por el arzobispo José Luis Mollaghan, a la que asistieron dirigentes políticos y sindicales de la regional Rosario de la CGT.
Mollaghan lanzó un mensaje para que el gobierno nacional y los dirigentes del campo refuercen el diálogo y sean “transparentes” para “buscar el bien tanto unos como otros y sobre todos el bien común”.
La Pastoral Social de la Arquidiócesis local celebró la festividad de San José Obrero en el Día de los Trabajadores en Ingeniero Laporte al 3800, de la zona norte de la ciudad.
En el resto del país
La CTA y los partidos de izquierda también realizaron distintos actos en la ciudad de Buenos Aires, como el que se realizó el acto en el microestadio del Club Atlanta, donde la Central se manifestó "contra la transferencia de los recursos naturales, que en vez de solucionar el hambre benefician a los grupos económicos concentrados y a las transnacionales".
Además, estuvieron presentes organismos de Derechos Humanos, el Diputado Nacional Claudio Lozano y el Secretario General Adjunto de la CTA Nacional, Pedro Waseisko.
Los actos de la izquierda tuvieron lugar frente al Congreso Nacional, en el Obelisco y en la Plaza de Mayo, dejando en claro la división existente entre los partidos de izquierda, tal como lo señalaron distintos dirigentes.
Frente al Congreso Nacional estuvieron los militantes del Movimiento Socialistas de los Trabajadores (MST), encabezados por la dirigente Vilma Ripoll y Elio Sayago, representante de los trabajadores de la empresa venezolana Sidor, recientemente nacionalizada por el presidente Hugo Chávez.
En la capital jujeña, el obispo Marcelo Palentini celebró una misa en homenaje a los trabajadores, en la que afirmó que "debemos alegrarnos con todos los trabajadores porque el trabajo dignifica
a la persona y yo creo que nadie puede sentirse bien, cómodo, simplemente porque recibe una dádiva con la cual sobrevivir".
En La Pampa, se realizaron foros en Santa Rosa y General Pico, para reflexionar y debatir acerca de la situación de los trabajadores y el sindicalismo argentino y se desarrolló además un acto en la Plaza San Martín de esta ciudad capital para conmemorar el Día del Trabajador.
En Chaco, organizaciones sociales políticas y gremiales celebraron el día del trabajador con una asamblea pública realizada en el mástil de la ciudad ubicado frente a la plaza 25 de Mayo de 1810 de la ciudad de Resistencia.
En Tucumán, en tanto, la diputada nacional Beatriz Rojkés de Alperovich encabezó un acto en la sede partidaria del PJ de Tucumán, donde aseguró que la mejor manera de honrar la memoria de
Juan Domingo Perón y de Eva Duarte en el Día del Trabajador "es construyendo una sociedad más inclusiva".
Desde su instauración por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, el Día del Trabajador es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los mártires de Chicago: sindicalistas anarquistas ajusticiados en Estados Unidos por su participación en la lucha por la instauración de la jornada laboral de ocho horas que tuvo su origen en la huelga iniciada el 1º de mayo de 1886, con su punto culminante tres días más tarde.