Goles con la mano, con la cara, con el codo, con el tobillo: la pelota puede rebotar en cualquier parte del cuerpo y cruzar luego la línea del arco. Mientras el referí lo convalide, siempre se puede festejar. Llamativo, sin embargo, el caso del jugador Marc Janko, de la selección de Austria, quien utilizó sus partes íntimas para meter un gol. Y ante tanto dolor le costó festejar. Es que, luego de la proeza, tenía más ganas de tirarse al piso y recuperar fuerzas que abrazar a sus compañeros.