Virginia Giacosa
Son las nueve de la noche de un sábado. Liborio Iuculano abre la puerta del largo pasillo ubicado en el barrio de Arroyito. La calle está oscura y en silencio. Adentro de la casa las luces encandilan y en la computadora suena radio Ibiza. Estamos en Rosario, con música electrónica de fondo y mucha purpurina, pero no hay nada en esta noche para envidiarle a la costa mediterránea donde existe el movimiento drag más potente del mundo. En unas horas tendremos enfrente a una de los primeras drag queen de la ciudad y a una de las más extraordinarias del país: Elektra Trash.Liborio es quien está detrás de ese personaje desde hace 14 años. Flaco, fibroso, rapado a cero y con un aro clavado en el mentón, se sienta frente a un espejo y empieza a pintarse la cara de un tono pálido que de a poco le borra casi todos los rasgos. Principalmente las cejas que, a diferencia de otras drags, no se depila.
Con este primer paso no sólo comienzan a desaparecer sus gestos, también arranca un proceso de transformación para recrear a Elektra Trash, su drag queen, que no tardará menos de cuatro horas en llegar a su fin. Las drags, que supieron florecer en la década del 90, están recuperando su brillo y este sábado Elektra promete encender la noche de Gotika, el boliche de Mitre al 1500.
Entre puchos apagados y algodones engrasados de crema, sobresale una valija metalizada de Make Up de donde asoman no sólo lentejuelas y labiales también pegamentos como La Gotita para fijar pestañas. Liborio fue modelo, estudió diseño, teatro, maquillaje, artes plásticas y fue a partir de profundizar en la subcultura drag, que logró articular todos los caminos iniciados hasta ese momento. "El drag queen es arte vivo", sintetiza.
Cubiertas de purpurina, envueltas por texturas que recuerdan a las películas futuristas, separadas de la tierra por decenas de centímetros que poseen sus tacones y con el objetivo de escandalizar, de desafiar, de dar espectáculo. Ni travestis, ni mujeres, ni trans. Quienes encarnan a estos personajes no viven bajo ese montaje las 24 horas del día. Como lo definió la famosa frase de Ru Paul, una de las drags más conocidas, que hasta incluso ha aparecido en los videos de Elton John: “¿Cuántas mujeres conocen que usan una peluca como ésta y plataformas de 20 centímetros?”.
–¿Qué es ser drag? ¿Es una identidad o una actitud?
– Es la figura exageradamente femenina. Pero esto no quiere decir que las drags estén representadas por homosexuales. Estamos vestidos como mujer pero no de mujer. Las trans optan por una elección de vida: un hombre que elige ser mujer. Acá no es una cuestión de género. Además, cada vez son más los hombres que declaran su heterosexualidad y deciden convertirse en reina por una noche. El nacimiento del movimiento Drag Queen se remonta al teatro isabelino en Inglaterra, donde las mujeres tenían prohibido actuar y los hombres exageradamente hacian personajes femeninos.
–¿Cómo fue la primera vez que te vestiste de drag?
–Lo hice porque muchos de mis amigos me insistieron y me animaron a hacerlo en la década del 90. Ya en esa época en la ciudad estaban otras drags como Fanny Flash y Topacio Fresh. Así que me produje por primera vez y me presenté a un concurso. Me fue bien. Lo gané y a partir de ahí decidí empezar a trabajar de esto. Primero en Rosario, luego en Buenos Aires, Mar del Plata y también en provincias del interior como Tucumán donde me fue muy bien. Di talleres de maquillaje y hasta tuve la primera agencia de drag queen del país y de Latinoamérica. Después de ahí me fui a Ibiza, Barcelona y recorrí Europa donde trabajé mucho con esto.
–¿Cuál es la tarea que realiza una drag queen?
–Cada una desarrolla la parte artística que más le gusta y hay distintos tipos de drag. Están las que cantan, las que bailan, las que actúan, las que hacen performance, monólogos, las que tienen más despliegue de diseño de indumentaria o moda, las que sólo se dedican a tareas de recepción y a ser anfitrionas o modelos. Digamos que hay un abanico enorme de posibilidades con todo lo que es el vestuario y el look que despliega una drag. En España son peladas y se preparan una vez al año para los carnavales, en Alemania son super modelos, en Estados Unidos son exageradamente femeninas y agradables a la vista. En América latina, que somos crisol de razas, tenemos más variedad. Pero siempre somos más artísticos que el resto, nos destacamos.
–¿Cómo se construye el personaje de las drags?
–Las drags, a diferencia de las travestis o transformistas, tienen más vuelo. Las travestis o tranformistas copian la imagen de una mujer tal cual es y las drags no. Las drags crean a un personaje de fantasía. En mi caso, trabajo con el nombre de Elektra Trash que es una especie de mujer del futuro, surrealista, aunque con su maquillaje trato que sea a lo más parecido a lo que estamos acostumbrados a ver. Ella lleva plataformas, caños, pelucas con cinta de casette o CD. "Trash" significa basura, por eso casi todo el vestuario es con elementos reciclados. En la tendencia estética lo "trash" significa que soy glamoroso dentro de lo que es el eco diseño.
–¿Cómo te maquillás y que elementos utilizás?
–Primero se empieza por los ojos, después sigo con toda la cara. A veces uso purpurina en los párpados y siempre antes de todo me tapo las cejas con una base bien pastosa. Luego me dibujo los arcos encima y me coloco pestañas enormes. Uso varios colores en cada producción. No siempre me maquillo igual, aunque siempre se trata de mantener una base similar que sea característica del personaje, en este caso, Elektra Trash. No uso tantas pelucas, me gustan más los apliques que hago yo mismo de restos de placas de radiografìas, PET o de restos de bolsos de hacer las compras.
–¿Tenés tu musa drag?
–La mía es Divine que fue la primera drag queen de la historia. Rubia, voluptuosa. Es la grande de todos los tiempos. En la película Pink Flamingos, bajo las órdenes de John Waters, comió caca de perro y sacudió al público norteamericano con toda su serie de valores.