Pedro Bismark, más conocido como El Loco Demente, supo mandar en la tribuna de Newell's en los años 90, hasta que lo desplazó Roberto Pimpi Camino. Acaso ese antecedente, los rumores de que quiere volver al paravalanchas, o sus críticas a la actual dirigencia –a la que en el momento de las elecciones con Eduardo López– apoyó, le valieron que la comisión directiva lo incluyera en el listado de hinchas que no pueden ir a la cancha porque se les aplica el derecho de admisión.

Pero él, en diálogo con el programa A diario, de Radio 2, aseguró que no tiene nada que ver con las disputas actuales en la tribuna, que no tiene ninguna intención de comandar la barra, responsabilizó al presidente Guillermo Lorente por la situación de violencia que se vive en el club y no descartó iniciar acciones legales por haber sido incluido en el listado de hinchas violentos que no pueden ingresar al estadio.

Para el Loco Demente el Panadero Ochoa, jefe de la barra brava que fue golpeado y sacado de la cancha por otros hinchas durante el partido con Independiente, fue corrido por sus “malos manejos”, pero “el presidente lo quiere sostener a toda costa”.

Según Bismark, como en “la dictadura anterior”, el Panadero “apretaba gente, le pegaba, permitía robos, todas cosas que cansaron a los verdaderos hinchas de Newell's”.

Es más, también lo acusó de haber metido al club a “hinchas de central”, como “Benito”, su “mano derecha, que según él tiene un tatuaje con el escudo del club auriazul. “Lorente está equivocando; yo nunca le pegué a la gente de NOB, sino que la cuidé”, dijo diferenciándose del Panadero.

Sobre cómo se enteró que no podía ver el partido, relató: “Llegué a la cancha y me lo notificó el comisario Brest. Fui a la comisaría, me notifiqué y ahora veré los pasos a seguir con mi abogado”, advirtió.