Un grupo de científicos de la Universidad de Lyon analizó el habla de 59 personas mientras leían los mismos 20 textos en voz alta y en siete idiomas diferentes. El resultado que arrojó la investigación, es que el castellano y el japónes fueron los más rápidos. Mientras tanto, el más lento de todos resultó ser el mandarín, seguido de cerca por el alemán.

Los investigadores calcularon también cuál era la densidad de información que transportan las sílabas de cada idioma. El resultado fue que una sílaba cualquiera del castellano transporta una cantidad muy pequeña de información, mucho menor que en cualquiera de los otros idiomas, indicó abc.es.

En el estudio, pasó lo contrario con el conjunto de dialectos chinos, el idioma mandarín, donde una única sílaba contiene una cantidad de información mucho mayor que una en castellano, y mucho mayor de la que contiene cualquier sílaba de cualquier otro idioma.

En comparación entre el castellano con el mandarín, es que a pesar de la diferencia de las sílabas, ambos son capaces de transmitir a quien escucha exactamente la misma cantidad de información.

La correlación entre la velocidad del habla y la densidad de información varía en un factor de cinco entre los siete idiomas analizados en el estudio, una de cuyas conclusiones es que, a pesar de la gran diversidad de los lenguajes que existen en el mundo, todos ellos transmiten una tasa común y constante de información, que probablemente esté “sintonizada” con la capacidad de asimilación de la percepción humana.

El estudio abre una puerta para comprender la forma en que los humanos se comunican. La investigación demuestra que los diferentes idiomas, a pesar de sus variadas estructuras y características, suministran a quien escucha un flujo de información que es constante.