La divisa europea se aprovechó de la debilidad del dólar, mientras los analistas hablan cada vez más de un riesgo de recesión y de una posible baja de las tasas de interés de Fed, la autoridad monetaria del país.
El empleo en Estados Unidos retrocedió en un mes por primera vez en cuatro años el pasado agosto: se perdieron 4.000 puestos (y los analistas esperaban un aumento de 110.000).
El euro también se vio reforzado tras las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, que el martes consideró que a las entidades del Viejo Continente les afecta poco la crisis del crédito inmobiliario de alto riesgo en Estados Unidos.
Además, dijo que los indicadores macroeconómicos "confirman que sigue existiendo un riesgo de inflación a medio plazo". Según los analistas, eso significa que las esperadas subidas de tipos se llevarán a cabo antes o después. En consecuencia, el diferencial de tasas entre Estados Unidos (actualmente en el 5,25%) y la zona euro (4%), se reduciría y los activos europeos atraerían capital en detrimento de los norteamericanos. Esa demanda explicaría la subida del euro.
La mayoría de los analistas esperan que la Reserva Federal baje su tasa directriz medio punto, al 4,75% en su próxima reunión del martes.
Otros creen que Ben Bernanke, el presidente de la institución, es más reacio que su predecesor Alan Greenspan a las bajadas de tasas cuando lo piden los mercados. En varias ocasiones ha dicho que la Fed no es responsable de las minusvalías de los inversores.