Desde el punto de vista de los automovilistas, la situación hace de esta vía una boca de lobos por la noche y una arteria muy difícil de transitar durante las 24 horas. No obstante, a lo largo de todo el tramo, los coches circulan a altas velocidad y esto tiene preocupados a los vecinos.
“Acá nadie respeta nada, hay un solo cartel indicador del paso peatonal, que es insuficiente, pero es como si no estuviera”, se quejó uno de ellos ante las cámaras de Canal 3.
Otro relató: “Es un peligro constante para los chicos que juegan todo el día acá, en todo el trayecto de Mendoza hay una sola curva, el resto es una vía rápida. Sólo cada un mes y medio aparece algún móvil para controlar la velocidad. Seguramente va a haber algún accidente muy grande y ahí sí, capaz, se muevan un poco”.
Con respecto a la poca iluminación, el problema responde a la escasez de luminarias y a que en los últimos tiempos, la zona ha sufrido mucho el robo de cables.