Después de que las regiones del extremo oriental de Oceanía, las islas de Samoa, Kiribati y Tokelau, fueran las primeras en celebrar la llegada de 2012, la fiesta comenzó a trasladarse hacia Occidente.
Las primeras paradas fueron Nueva Zelanda y Australia, junto a los de los pequeños Estados insulares de Samoa y Kiribati, en dar la bienvenida al 2012.
En la ciudad de Auckland, la mayor de Nueva Zelanda, tuvo lugar con motivo del Año Nuevo un espectáculo de fuegos artificiales de cinco minutos de duración, pero en Wellington, la capital, las autoridades han cancelado los festejos debido al mal tiempo.
En la ciudad australiana de Sidney, miles de personas se habían congregado a media tarde en los alrededores del emblemático edificio de la Casa de la Opera para celebrar allí la llegada del Año Nuevo. Un show de 20 minutos de fuegos artificiales iluminó el cielo.
Más tarde llegó el nuevo año en Japón. Habitantes de Tokio salieron a las calles y dieron la bienvenida al 2012 soltando globos al aire. Saludaron al 2012, el “año del Dragón”, con 108 campanadas que representan los 108 deseos para el nuevo año o los 108 males que no acaben.
Millones de personas acudieron a templos y santuarios de todas las partes del país para pedir la bendición de los dioses y que 2012 sea un año mejor. El 2011 no fue un año grato para ellos. Sufrieron un fuerte terremoto el 11 de marzo.
China recibió el 2012 con un espectáculo con láser en el centenario Templo del Cielo en Pekín: es la primera vez que intenta emular así las celebraciones de fin de año de metrópolis como Nueva York, Londres o Berlín. Hubo 3 mil invitados elegidos cuidadosemente que pudieron disfrutar, a pesar del frío, del espectáculo al aire libre.
El mundo entero recibió el 2012 con megafestejos
Japón, Australia y Nueva Zelanda festejaron en las calles la llegada de 2012. Samoa y Kiribati y los habitantes del territorio neozelandés de Tokelau, ubicados en el Pacífico Sur, fueron los primeros en dar la bienvenida al nuevo año. También hubo celebraciones en la India, Malasia y Corea del Sur. El festejo de Nueva York fue uno de los más grandes. También hubo fiesta en Italia, Alemania e Inglaterra
El evento más importante tuvo lugar en Nueva York, donde Times Square abrió el nueco calendario con un show de música que contó con un representante latino como Diego Torres, más la estrella adolescente Justin Bieber y la cantante Lady Gaga.
La intérprete de Bad Romance y Born This Way, de origen neoyorquino, tuvo a su cargo tanto el cierre del espectáculo musical como la puesta en funcionamiento del reloj que descontó el último minuto de 2011.
Junto a ella estuvo presente el alcalde de la Gran Manzana, Michael Bloomberg, quien realizó personalmente la invitación a Lady Gaga para que lo acompañe en el momento culminante. Las medidas de seguridad desplegadas en la zona han sido calificadas de "extraordinarias", mientras que la asistencia se calculó en un millón de personas.
El descenso de la bola de cristal, con más de 30.000 luces, se produjo a la medianoche. La cantante y el alcalde encabezaron con visible emoción tanto la cuenta regresiva como el primer baile posterior a la medianoche. En las calles, decenas de parejas cumplían el rito de besarse apasionadamente.
Sin embargo, muchos ven al nuevo año más con alivio que con alegría, mientras las personas afectadas por los desastres climáticos, el desempleo y la incertidumbre económica esperaban que el filo de la medianoche fuera a cambiar su suerte.
"Fue un año bastante difícil, pero Dios está viendo por nosotros y sé que 2012 tiene que ser mejor", señaló Kyralee Scott, de 16 años, de Jackson, Nueva Jersey, cuyo padre pasó la mayor parte del año sin trabajo.
En Nueva York, algunos de los presentes con sombreros de fiesta y gafas "2012" comenzaron a acampar desde el sábado por la mañana, incluso mientras los trabajadores preparaban bolsas llenas con cientos de globos y los técnicos instalaban filtros de color en las luces de klieg.
La multitud aplaudió cuando los trabajadores de la famosa bola de cristal hicieron una prueba. La esfera, adornada con 3.000 triángulos de cristal Waterford, ha caído con motivo del Año Nuevo desde 1907, mucho antes de que la televisión lo volviera una tradición en Estados Unidos.