Ahmadineyad fue invitado a realizar la peregrinación este año por el rey saudita, Abdala bin Abdelaziz, lo que fue interpretado por los comentaristas como un signo de acercamiento entre el régimen chiíta de Teherán y el gobierno sunita de Riad.
Según fuentes iraníes y saudíes, la invitación le fue comunicada de forma verbal al dirigente iraní durante la Cumbre anual del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), celebrada el 3 y el 4 de diciembre en Qatar, a la que Ahmadineyad asistió como "invitado".
En esa reunión el presidente iraní propuso a los miembros del CCG –Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar, Bahrein y Omán- un plan de cooperación económica y en materia de seguridad, con el fin de evitar la "intervención extranjera" en el Golfo Pérsico, en alusión a Estados Unidos.
Los países del CCG, todos aliados de Estados Unidos, son gobernados por regímenes suníes con diferencias ideológicas con el gobierno chií de Teherán, y sus autoridades manifiestan claramente su preocupación por las actividades atómicas iraníes.