Cerca de cincuenta manifestantes se bajaron los pantalones para protestar contra la presencia en Australia del presidente de EEUU, George W. Bush. El grupo mostró su trasero para expresar su rechazo al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec) que se desarrolla por estos días en Sydney.

La protesta ocurrió cerca de uno de los hoteles de lujo de la ciudad, donde paran las delegaciones de varios países. La campaña fue bautizada como "Bums for Bush" ("Traseros para Bush"). Tras el incidente, la policía aumentó su presencia en la zona, a la que envió vehículos antidisturbios y helicópteros.

Las acciones tuvieron lugar después de la iniciativa de los actores y periodistas de un programa de televisión, que ayer crearon un convoy de coches que se hicieron pasar la delegación canadiense y se colaron en zonas del centro de la ciudad cerradas al público por por el dispositivo de seguridad.

Once miembros del programa de humor y actualidad informativa "The Chaser" fueron detenidos y acusados de vulnerar las normas de seguridad del Apec, aunque posteriormente fueron libe

rados tras el pago de una fianza.

 

Pero Bush dio además de qué hablar ya que se equivocó groseramente un par de veces durante su discurso. El presidente norteamericano confundió APEC con OPEP y llamó austríacas a las tropas australianas.

El primer tropiezo se produjo poco después de empezar su discurso ante un grupo de líderes empresariales asistentes a la cumbre del Foro de Cooperación Económica (Apec) que se celebra en Sydney.

"Señor primer ministro gracias por su presentación", dijo al referirse al primer ministro australiano, John Howard. "Gracias por ser un anfitrión tan excelente de la cumbre de la Opep (Organización de Países Exportadores de Petróleo". El desliz provocó las carcajadas de la audiencia.

Bush, acostumbrado ya a situaciones como esas, aprovechó para hacer un chiste: "Me ha invitado a la cumbre de la Opep el próximo año", bromeó.

Pero la cosa no acabó ahí. Minutos después, Bush recordó la visita de Howard a las tropas "austríacas" en Irak, cuando a lo que en realidad se refería era a los más de 1.500 soldados australianos destacados en el país árabe.

Y como lo que mal empieza, mal acaba, se equivocó de salida tras pronunciar su discurso. Su incondicional homólogo australiano salió en su ayuda y lo acompañó hasta la salida correcta.