Entonces, en el tercer domingo de agosto: regale juguetes, pero regale seguro. Seis son las recomendaciones para conseguir tal cometido:
- El peligro de asfixia: evitar objetos pequeños para los menores de tres años ya que los mismos pueden llevárselos a la boca y asfixiarse. Los que implican mayores riesgo son las bolitas, pequeñas pelotas y los juguetes que se desarman fácilmente en pequeños pedazos; más aún si están hechos de látex. Un buen criterio para saber el tamaño idóneo, es verificar que el objeto no quepa por el tubo del papel higiénico.
- Los componentes magnéticos: las piezas con imanes son muy comunes en los accesorios para niñas o juegos de construcción. Si el objeto es muy pequeño y el niño se atraganta con él, sus componentes magnéticos pueden provocar obstrucciones intestinales al juntarse en los órganos; es por ello que no se aconseja que niños menores de seis años jueguen con ellos.
- El ruido: algunos juguetes, como los instrumentos musicales, teléfonos, armas y reproductores de mp3, superan los 80 decibeles que pueden tolerar los oídos infantiles y por ende causarles lesiones. Aquí el riesgo es mayor porque los niños toleran los ruidos con mayor facilidad que los adultos y no se percatan del daño que están recibiendo. En tal sentido, se sugiere no dejar las pilas dentro de los aparatos o bien cubrir sus parlantes con cinta adhesiva.
- Las cuerdas: los juguetes con cuerdas, como los móviles, pueden causar que el niño se ahorque con ellas. Por tal motivo, ningún bebé debe estar al alcance de las mismas e incluso se recomienda quitar los móviles de las cunas cuando el infante supera los cinco meses. Las cuerdas con bolitas o cuentas más largas de un pie son aún más peligrosas.
- Los componentes químicos: algunos juegos contienen tóxicos, los más comúnes son los sets de maquillaje para las niñas que no están preparados por laboratorios de primera línea.
- El plomo: la mayoría de los juguetes están coloreados con pinturas que contiene plomo, el cual puede provocar bajo coeficiente intelectual, retraso físico y mental, enfermedades crónicas y otras complicaciones; por eso es necesario chequear los componentes del juguete.