Aunque admiten que los resultados del estudio publicado en un artículo de la revista médica “Public Library of Science (PLoS) ONE” aún deben comprobarse con pacientes humanos, insisten en que, de confirmarse, podría generalizarse el uso de la naringenina en forma de suplemento dietético en el tratamiento de la hiperlipidemia, la diabetes de tipo 2 y puede que incluso el síndrome metabólico.
"Es un descubrimiento fascinante", declaró el doctor Yaakov Nahmias de la Universidad Hebrea de Jerusalén, autor sénior del artículo. "Hemos aclarado los mecanismos por los que la naringenina aumenta dos dianas farmacológicas importantes, la PPAR-alfa y la PPAR-gamma, y bloquea una tercera, la LXR-alfa. Los resultados son similares a los que provoca un periodo prolongado de ayuno".
El hígado es el principal órgano responsable de la regulación de los carbohidratos y los lípidos en la sangre. Tras ingerir alimentos la sangre se inunda de azúcares que activan la LXR-alfa, lo que provoca a su vez que el hígado genere ácidos grasos para su almacenamiento a largo plazo. Durante el ayuno el proceso se invierte. Las células adiposas liberan ácidos grasos, que activan las PPAR-alfa del hígado y son descompuestos en cetonas (compuestos solubles). Un proceso similar del que participa la PPAR-gamma aumenta la sensibilidad a la insulina.
"Es un proceso similar al de la dieta Atkins [baja en carbohidratos], pero sin tantos efectos secundarios", explicó el doctor Martin L. Yarmush, director del Centro de Ingeniería Médica del MGH y coautor del artículo.
"La industria farmacéutica está muy interesada en agonistas dobles de la PPAR-alfa y la PPAR-gamma como la naringenina, pero su desarrollo ha estado plagado de problemas de seguridad", declaró el doctor Nahmias. "Sorprendentemente la naringenina es un suplemento dietético con buenas propiedades en este sentido. Los datos sugieren que podría incluso actuar como protector del hígado."
El descubrimiento es especialmente interesante si se tienen en cuenta los cada vez mayores costes asociados a afecciones metabólicas como la resistencia a la insulina, especialmente ligada a las dietas occidentales.
Fuente: Cordis