En comunicación con Roberto Caferra ( Radiópolis, Radio 2), uno de los vecinos, Gabriel, criticó la remodelación del paseo ribereño. El proyecto de la Municipalidad –financiado por el concesionario, Mario Cornaglia– prevé renovar el mobiliarlio urbano y construir una bicisenda por la avenida Eduardo Carrasco, entre otras reformas. Para cumplir con las obras se hacía necesario despejar el área, por lo cual se propuso dejar sólo cuatro de los 12 puestos que actualmente venden sandwiches. Los restantes ocho se mudarían a la vereda de enfrente, lo que causó en su momento el malestar de los mismos puesteros, y ahora el de los frentistas.
Para Gabriel la relocalización no sólo desvalorizará las propiedades adyacentes, sino que que directamente van en contra de las normativas municipales, ya que los nuevos carritos son estructuras fijas que no respetan las medidas sanitarias correspondientes. Además anticipó que, al ser dispuestos en la colectora, que es una calle angosta paralela al club de Remeros, el tránsito se entorpecerá sustancialmente.
“Me parece un disparate”, concluyó, no sin antes insistir en que la reubicación de los locales acarreará no sólo contaminación visual sino ambiental, ya que no cuentan con los las conexiones cloacales necesarias.