El debate entre candidatos a intendente de este domingo a la noche ofreció un sin fin de escenas que no fueron parte del programa en vivo pero que también aportaron sus ingredientes a lo que los rosarinos pudieron ver y escuchar al aire. Cuando a las 20 se encendió la luz roja en el estudio de Televisión Litoral (TVL) mucho ya había pasado y todavía más estaba por suceder.

La llegada

El primero en arribar a TVL, a las 18.40, fue Roberto Sukerman (Frente Justicialista para la Victoria) de impecable traje negro. Efusivo y enérgico saludó a organizadores y trabajadores de prensa. Ya estaban algunos operadores del Frente Renovador y del Frente Progresista.

Sukerman el primero en llegar. (Alan Monzón/Rosario3.com)
 

Le siguió Edmundo Filkenstein (Frente de Izquierda) y equipo, que ingresaron tímidos, algo desacostumbrados a las cámaras. Cerca las 19, fue el turno de Alejandro Grandinetti (Frente Renovador), también de elegante negro, con su habitual sonrisa. Demostró soltura y distensión. En tanto, la que sorprendió por la elegancia fue Mónica Fein, que lució un distinguido vestido y tacos altos. Lejos de los trajecitos neutros, ésta vez la intendenta se animó a mostrarse más sensual y segura de su imagen.

La llegada de Mónica Fein este domingo por la noche. (Alan Monzón/Rosario3.com)
 

Finalmente, a las 19.12, llegó Anita Martínez, de pantalones y saquito negros, llevaba una blusa blanca que resaltaba su rostro juvenil. Simpática y cariñosa como suele mostrarse, la candidata de Unión PRO puso en evidencia su vínculo con el periodismo y familiaridad con el canal, donde trabajó hace algunos años.

Pero a los 5 protagonistas se le sumaron decenas de periodistas, empresarios, funcionarios y políticos. Hubo apretones de manos, besos y abrazos. Algunos reencuentros, palmadas en los hombros y hasta sacudones cariñosos. Hasta ahí, el clima era muy distendido y sobraba el tiempo para estar de acuerdo en la gran oportunidad que significaba para la ciudad este debate político.

Maquillaje a la más linda

Los minutos empezaron a correr más rápido. No sólo había que acomodarse, preparse y respirar hondo. También había que ponerse a tono con las luces del estudio que no pierden detalle. Todos los candidatos pasaron por las manos de la maquilladora, que buscó resaltar en cada rostro las mejores marcas que deja el paso del tiempo. Incluso, las del rostro más hermoso de la campaña.

Anita se entregó a la inspiración de Marisa que eligió algo de blanco y gris para los párpados, en combinación con sus prendas. Algo de rubor por acá y por allá y mientras tanto, la posibilidad de saber que cargaba mucha “adrenalina”.

Anita en maquillaje minutos antes del debate. (Alan Monzón/Rosario3.com)
 

Quizás, como el resto de sus contrincantes, el corazón se le iba acelerando, a medida que la distancia temporal se acortaba y las ocho de la noche eran ya mismo. ¿Cómo hacer para decirlo todo sin repetirse, sin equivocarse y en simultáneo escuchar las otras propuestas para poder refutar?

La mejor parte para muchos

Sandwiches de miga, sushi y bocaditos; gaseosa y agua fría. El nerviosismo en aumento y el antídoto, servido en bandejas en dos salas del canal. Algunos de pie, otros más cómodos en sillones, charlaron a cuenta regresiva. Poca mezcla de partidos a medida que se acercaba el minuto cero pero, mientras tanto, lo que quedaba era amenizar la espera a pura picada. Hasta ahí, algo de sal pero lo más picante estaba por verse.

En ese mismo espacio, reservado para asesores, operadores, directivos de medios de comunicación y uno que otro funcionario, todavía quedaban algunos saladitos en los platos cuando arrancó la mejor parte. El debate estaba en vivo y el aire se hizo más pesado. Ni una mosca.

Vamos al corte

Tampoco volaba una mosca en el piso del estudio de El Tres. Mientras los 5 candidatos estaban en el aire, un cordón de asesores –se permitió el ingreso de dos acompañantes por candidato–montó guardia detrás de cámaras. La idea era monitorear cada segundo y asistirlos en todo, ya sea desde el vaso con agua al alcance de la mano, hasta el mismo contenido de la exposición. Cuando se hacían las pausas, se acercaban con consejos al oído, rodeándolos tanto como hacen los coachs con sus boxeadores.

Asesores con sus candidatos en el corte. (Alan Monzón/Rosario3.com)
 

También charlaban entre ellos y con los oponentes. Muchos, viejos conocidos, se chicaneaban con confianza, alardeando de un punto que asumían ganado o bien, alguna flaqueza que había quedado expuesta. Codo a codo, entre risitas sosegadas, transcurría el detrás del debate. Ese tiempo de pausa era bien usado por todos. Como si se tratara de un largo y tedioso examen, los candidatos aprovecharon cada corte para leer papeles, repasar conceptos y reforzar argumentos.

Más cerca estaba la hora del final, más tenso se volvía el ambiente. A pesar del aire fresco de los acondicionadores, los contrapuntos tomaron cuerpo y calentaron el clima. El punto de hervor fue, sin duda, cuando el concejal Sukerman aseguró que su colega Anita Martínez, presidenta de la comisión de Salud, no cumplía con la asistencia. Una sonrisa dura se dibujó en el rostro de la candidata del PRO, que cuando tuvo su tiempo de exposición, negó tal acusación y garantizó perfecta concurrencia.

Pero no quedó ahí. Al grito de “vamos al corte” de uno de los técnicos, se escuchó un intercambio entre ambos, en tono fuerte. Martínez se puso roja: “Me atacás, boludo”, lo cruzó sin eufemismos. El justicialista, fiel a su estilo irónico, le recordó que era su deber denunciar algo así y le largó un “andá a laburar”. Sin embargo, fue una pequeña tormenta que las luces del vivo pudieron desvanecer.

El final

Pasadas las 22, Sonia Marchesi, Sergio Roullier y Guillermo Zysman se despidieron. El piso dejó de tener un delante y detrás de cámara, hubo abrazos y saludos entre los candidatos. Distendidos y respirando hondo, se empezaron a aflojar. Ya había pasado.

Al terminar el debate, más relajados, los candidatos aprovecharon para sacarse fotos y distenderse. (Alan Monzón/Rosario3.com)
 

Quizás por esos mismos nervios, por el alivio de que la transmisión estaba concluida, no hubo aplausos. Nadie celebró, al menos con el entusiasmo que ofrecen las palmas, el importante paso dado en materia democrática. Con sus limitaciones y ángulos a pulir, acaba de darse el primer encuentro mediático de candidatos santafesinos. Y había tenido lugar en la ciudad, gracias a todos.