Damián Schwarzstein

La euforia en el búnker del Frente Progresista fue desbordante. Y no era para menos. Hermes Binner será desde el 10 de diciembre el primer gobernador socialista de la historia argentina, luego del contundente triunfo de este domingo –obtuvo 48,6 por ciento contra 38,79 de Rafael Bielsa–, en su segundo intento –el primero fue en 2003– por llegar al poder de la provincia.

En los últimos cuatro años el ex intendente rosarino recorrió una y otra vez el territorio santafesino, se acercó a referentes comarcales y jefes comunales , y se preparó como ningún otro para lo que creía estaba marcado en su destino: gobernar la provincia. Acaso por eso, haya sido el más sereno de todos los presentes en el Patio de la Madera, tanto que pidió calma –“no comparto los silbidos”, dijo– cuando la rechifla de los militantes siguió a su relato de los llamados que recibió del pesidente Néstor Kirchner y del gobernador Jorge Obeid –que, por cierto, fue responsable de una elección irreprochable desde el punto de vista de la transparencia a pesar de las denuncias previas– para felicitarlo.

Hay que decir que quien lo dejó con las manos vacías cuatro años atrás, Jorge Obeid, hizo un aporte fundamental para que este contudente triunfo socialista fuera posible: derogó la ley de lemas. Eso, más la decisión de no competir de su principal figura, Carlos Reutemann, debilitó las chances del PJ santafesino.

Rafael Bielsa, un candidato con poco conocimiento en la provincia ya que desarrolló su carrera política en la ciudad de Buenios Aires, no pudo dar vuelta esos puntos en contra, a pesar de que luego de la interna abierta consiguió unir tras su figura a quien fue su competidor en las primarias, Agustín Rossi, a Obeid, el propio Reutemann, y contó con el fuerte respaldo del presidente Néstor Kirchner, que hasta violó una ley provincial para hacer campaña por el ex canciller.

La bota te da sorpresas

La diferencia más clara, como se esperaba, Binner la sacó en Rosario, pero hubo, como anticipó Juan Carlos Zabalza –senador departamental electo– en el primer informe en el búnker socialista, varias sorpresas: como los históricos triunfos del Frente Progresista en Villa Gobernador Gálvez y San Lorenzo.

El socialismo también tuvo buenos resultados en Santa Fe, Reconquista, Santo Tomé –donde el PJ perdió la Intendencia–, y en Rafaela –donde según la lectura del PS hubo un amplio sector que cortó boleta y votó al justicialista Perotti para intendente y Binner para gobernador–, entre otros lugares, lo que explica la magnitud del respaldo popular al socialista, que obtuvo casi la mitad de los votos positivos.

Así, la figura de Binner creció mucho en cantidad de votos en comparación con la interna abierta –lo que dejó en claro que la gente entendió que en una instancia se votaba una cosa y en la siguiente otra–, y para ello capitalizó la gran mayoría de los sufragios en blanco de julio, que bajaron considerablemente, del 15 al 7 por ciento.
Las cifras son elocuentes: Binner obtuvo 855.178 votos, es decir que sumó más de 200 mil a los que había logrado en la interna abierta del 2 de julio. Sin embargo, pese a tan contundente respaldo, hay un costado espinoso, que tiene directa relación con las complejidades geográficas-políticas de la provincia: el Senado continuará controlado por el PJ.

Cara derrota

Para el PJ, en tanto, el golpe es más que duro y uno de los que pagará los platos rotos será Obeid. La derrota lo deja sin la posibilidad de festejar las bodas de plata en el poder y seguramente no faltarán las facturas al gobernador por haber matado la gallina de los huevos de oro, que le había permitido dos veces a él y otra a Reutemann llegar a la Casa Gris sin ser el candidato más votado: la ley de lemas. ¿Qué puede pasar con el partido en el futuro? Ya en el lugar de la oposición necesitará un jefe. Habrá que ver el papel que decida asumir Reutemann. Si el ex corredor sigue refugiado en el Senado, ese lugar puede ser para Agustín Rossi. De hecho, Bielsa ya lo postuló.

El resultado es también una piedra en el zapato para el kirchnerismo a nivel nacional de cara a la elección presidencial de octubre, mientras que, por el contrario, perfila a Binner como referente de la centroizquierda a nivel nacional y potencia la posibilidad de que Rubén Giustiniani sea candidato a vicepresidente de Elisa Carrió.
Otro gran derrotado es el radicalismo, que decidió ir solo y fue víctima de la polarización entre Binner y Bielsa: obtuvo un pobrísimo 2 por ciento.

Gobernabilidad, la palabra del día después

Sin embargo, poco le debe preocupar hoy por hoy estas cosas al ex intendente de Rosario. En todo caso, la palabra clave para Binner pasará a ser ahora otra en estos días: gobernabilidad.

¿Cómo hará Binner para gobernar una provincia en la que el justicialismo, durante 24 años, armó una compleja trama de poder, en la que controla cada milímetro de la siempre burocrática estructura del Estado? ¿Cómo conseguirá sacar las leyes fundamentales para producir el cambio que pregonó durante la campaña con el Senado con mayoría peronista?

Son momentos de festejo, claro. Pero desde mañana, estos serán los temas que ocuparán la agenda del flamante gobernador electo.