ante la llegada de las altas temperaturas. Los controles se refuerzan con el propósito de verificar las condiciones de seguridad y salubridad de estos espacios. Además, se insiste en los recaudos que tanto los responsables de estas instituciones como padres y tutores deben tener en cuenta durante el verano.
Si bien estos controles se realizan durante todo el año, se fortalecen a partir de la llegada de las altas temperaturas, ante la posibilidad de transmisión de enfermedades, contaminación del agua, golpes de calor, entre otras situaciones y factores.
La Dirección de Inspección de la Subsecretaría de Prevención y Seguridad Ciudadana efectúa inspecciones en estos espacios educativos a fin de conocer si se respetan normas de seguridad y el funcionamiento edilicio.
Por su parte, el Instituto del Alimento, dependiente de la Secretaría de Salud Pública, realiza intervenciones a fin de establecer los niveles de salubridad de las cocinas, sanitarios y cuartos de los centros educativos. También se auditan areneros, la calidad del agua y, en caso de haber piletas, se procede a su contralor.
Aunque no están prohibidas, no se recomienda el uso de piletas en este tipo de establecimientos ya que se combinan la escasa cantidad de agua que no se renueva, altas temperaturas y niños que no han incorporado hábitos de higiene debido a su corta edad. En tanto, se recomienda implementar juegos con agua que no incluyan la inmersión de los niños, tales como regaderas, esponjas, mangueras pinchadas, entre otros.
Sin embargo, en caso de que el jardín de infantes cuente con pileta durante los meses de calor, se aconseja un uso cuidadoso y tener presente algunas recomendaciones: usar las duchas y los lava pie antes de ingresar; luego de ir al baño extreme las medidas de higiene usando agua y jabón; evitar consumir alimentos, bebidas en las inmediaciones de la pileta; evitar tragar agua, ya que si bien está desinfectada, no es estéril; no cambiar pañales en las inmediaciones del natatorio; llevar con frecuencia los niños al baño, inclusive si usan pañales especiales para el agua e impedir el acceso a las mascotas.
Además, no deberán ingresar al agua quienes tengan o hayan tenido diarrea los días previos, ya que ésta puede actuar como vehículo afectando a otras personas; quienes cursen pediculosis y/o micosis en piel, uñas o cabellos y quienes cursen períodos pos quirúrgicos.
También se recomienda evitar la concurrencia de muchos niños simultáneamente si la pileta es pequeña; colocar cobertores durante las horas que no se usa la pileta y mantenerla libre de hojas y objetos extraños.
En piletas con pequeños volúmenes de agua, es conveniente renovar su contenido cada cuatro horas de uso. En aquellas piletas de capacidades mayores, usar alguicidas y precipitantes que prolongan la vida útil del agua en las proporciones indicadas por el fabricante, y renovar diariamente el 5% del volumen total.
Si se emplea agua de perforación (pozo), debe ser analizada periódicamente.