El ACV es la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad alrededor del mundo. Los afro-americanos tienen al menos el doble del riesgo que los individuos de raza blanca de desarrollar un ACV y tienen menor tasa de recuperación con rehabilitación, y esta diferencia es aún más marcada en las edades medias de la vida.

Por otro lado, no se conoce claramente el rol de la obesidad como factor de riesgo para el desarrollo de ACV. La bibliografía disponible es contradictoria con respecto a las formas de medir la obesidad y la incidencia en los distintos grupos.

Una investigación publicada en la revista “Stroke” observó que la incidencia de ACV en los afro-americanos es tres veces mayor que en los individuos de raza blanca y que los primeros presentan además menor respuesta a la rehabilitación. El objetivo de este estudio fue relacionar el riesgo de ACV y la obesidad, diferenciando a los pacientes por el sexo y la raza.

Se incluyeron pacientes del estudio Atherosclerosis Risk in Comunities Study (ARISC) y se obtuvo información de 13.549 pacientes que tenían entre 45 y 65 años, entre los años 1987 y 1989. Se registraron datos sobre el índice de masa corporal (ICM), el perímetro abdominal y el índice cintura-cadera y se rastrearon los casos de ACV durante una media de seguimiento de 16,9 años.

El IMC, el perímetro abdominal y el índice cintura-cadera se obtuvieron a partir de los datos de la medición más cercana al inicio del estudio. También se incluyó información sobre los posibles confundidores mediante la historia clínica, los análisis de laboratorio y sobre los hábitos (tabaquismo, actividad física, dieta, etc.).

Los casos de ACV se rastrearon a partir de una encuesta telefónica anual donde el paciente debía citar las internaciones en el período previo y mediante la revisión de las evoluciones en esas internaciones. Se incluyeron todos los tipos de ACV, incluso aquellos debidos a un intervención quirúrgica, angiografía, endarterectomía carotidea, etc.y se excluyeron los pacientes con antecedentes de ACV, enfermedad coronaria o cáncer.

Para el análisis estadístico los pacientes se asignaron a 4 grupos según la raza y el sexo (mujeres blancas, mujeres afro-americanas, hombres blancos y hombres afro-americanos) y cada grupo se distribuyó en quintiles según el BMI, el perímetro abdominal y el índice cintura-cadera Se analizó cada medida de peso por separado, con ajustes según la edad y los posibles confundidores.

En el análisis multivariable, la relación de obesidad con ACV se atenuó, en particular con la coexistencia de hipertensión o DBT, sugiriendo que estos factores podrían justificar la mayoría de los ACV asociados a la obesidad.

En los análisis con las medidas de perímetro abdominal e índice cintura-cadera también se observó una asociación positiva y significativa con el ACV. También esta asociación se vio atenuada al ajustar por variables confundidoras. Sin embargo, la obesidad se mantuvo como un factor de riesgo importante para el desarrollo de ACV, al separar la población en sujetos hipertensos y no hipertensos, con un valor de p significativo (<0,05).

En conclusión, los pacientes con obesidad tienen mayor riesgo de desarrollar ACV, independientemente de la presencia de otros factores de riesgo vascular como la hipertensión arterial. Además, la incidencia de ACV hasta 3 veces mayor en los afro-americanos comparados con los individuos de raza blanca, hacen necesarias estrategias nuevas para reducir el riesgo en esta población.

Fuente: Medicina Geriátrica