"Las hormonas rigen los impulsos. Durante las distintas fases del período de la mujer, su cuerpo experimenta variantes emocionales, producto de los cambios hormonales. Antes de la ovulación, el cuerpo se prepara, está expectante. Después, a causa del cambio hormonal, se produce una sensación de pérdida que hace que la mujer se sienta menos confortable, justamente, durante su menstruación", explica el investigador del Conicet y profesor titular de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, Juan Carlos Calvo, que acaba de presentar su libro "Qué porquería las hormonas, un intento por acercar el conocimiento científico a la sociedad".
Por otra parte, investigadores de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, señalan que las mujeres compran y usan ropa sexy los días del mes en los que estaban ovulando. Todo esto lo hacen en forma inconsciente y, según los investigadores, para competir o impresionar no a los hombres, sino a otras mujeres, a quienes en esos días consideran como rivales, según explicó Kristina Durante, impulsora de la investigación.
Este grupo de investigadores se propuso justamente averiguar cómo los factores hormonales influían en la decisión de compra de las mujeres. Los resultados fueron publicados por el “Journal of Consumers Research”.
No fueron los únicos dedicados a investigar si existía relación entre estas variables. También un grupo de psicólogos de la Universidad de Hertfordshire, en el Reino Unido, investigó el tema y trazó una relación entre un desajuste hormonal que se produce unos diez días antes de la menstruación y la compra a veces compulsiva de ropa u objetos cuya percepción cambia unos días más tarde.
Esto es, en esos días, según los investigadores británicos, las mujeres se sienten tentadas a comprar cosas que en muchas ocasiones no necesitan y que, al poco tiempo, cuando las hormonas se acomodan, dejarán de gustarles. El 65% de las 450 mujeres de entre 18 y 50 años entrevistadas reconoció que diez días antes de estar indispuestas compraron "objetos innecesarios".
Estas dedican casi el mismo tiempo para comprar ropa que comida: hasta 100 horas al año destinan a renovar el gardarropas contra 94 para mantener la heladera llena. Otra de las actividades en la que más tiempo invierten es en mirar vidrieras. Hasta 51 veces al año se paran vidrio de por medio delante del objeto de deseo, actividad que les insume unas 49 horas al año.
Fuente: El Universal - México