Según los resultados del presente estudio, incluso la anticipación del placer de escuchar música induce también la producción de dopamina por parte de nuestro cerebro.
Para alcanzar estas conclusiones, los investigadores midieron ciertos factores fisiológicos que se producen cuando sentimos placer: la frecuencia cardiaca o la temperatura del cuerpo, entre otros. De esta forma, constataron el efecto real de la música en el organismo.
Las evidencias neuroquímicas constatadas explican porqué la música, que no tiene un valor obvio para nuestra supervivencia, resulta tan importante en la sociedad humana, a pesar de ser un estímulo abstracto, explican los investigadores.
Fuente: Tendencias 21