En los tres ambientes las paredes tienen sombras verdes de moho y en el piso se amontonan baldes y recipientes de distintos tamaños para atajar las gotas que caen del techo.
La imagen se repite en la mayoría de las viviendas de clase media de la ciudad que fueron arrasadas por el temporal.
Porque aunque los sectores más pobres de Rosario resultaron los más afectados, al ser desplazados de su hogar, la viviendas de clase media también sufrieron lo propio.
Las consecuencias silenciosas, es decir las que no se vieron en las imágenes de televisión, afloraron después de las lluvias constantes y se hicieron sentir en las casas más precarias en los cielosrrasos, paredes y aberturas.
“El principal problema es la aparición de humedad entre las capas de chapas aisladoras o revestimientos”, advirtió Iván de la empresa Cielorrasos Rosario, quien confió que después que cedió el mal tiempo fueron muchos los que llamaron para presupuestar esas reparaciones.
Según señaló a Rosario3.com, después del temporal de granizo del pasado 15 de noviembre muchas personas que no llegaron a hacer los arreglos de lo que dañó la pedrea fueron más afectados después de la última lluvia.
En este sentido, Iván señaló que son muchos los que se inclinaron por estos días por los revestimientos antihumedad. “Trabajamos con el sistema Blotting que es un revestimiento de yeso que absorbe la humedad de la perd y la elimina progresivamente. El producto tiene garantía por diez años”, señaló Iván.
“Por una cuestión de costos mucha gente se dejó estar y no reparó membranas dañadas ni tejas con lo cual ahora no sólo tienen que solucionar eso sino también arreglar goteras, filtraciones y hasta electrodomésticos que estaban adentro del hogar pero fueron afectados por el agua”, manifestó Omar empleado de una casa de colocación de membranas.
Entre los problemas más recurrentes los encargados de locales apuntaron falencias de ejecución como de mantenimiento. “Se vieron casos de grietas profundas en las paredes y balcones, rajaduras superficiales, humedades en mampostería”, dijo Iván.
Por su parte Omar añadió que muchos de los daños no están a su alcance de reparar. “Con la lluvia se arruinaron porteros eléctricos que salieron de funcionamiento, los pasillos quedaron sin iluminación o con paredes electrificadas y los huecos de los ascensores también se inundaron”, concluyó.