Jorge Dañil, al frente de la Dirección de Vectores de la Municipalidad, trajo algo de tranquilidad, sobretodo a los que ya desarrollaron fobia hacia estos bichos. “Conforman una plaga pero no de alto riesgo sanitario; sólo pueden llegar a contaminar algún alimento pero son inofensivas para el hombre”.
Sin embargo, después de la arena, vino la cal. “La plaga de cucarachas existió, existe y existirá. La eliminación es difícil porque la cucaracha genera inmunidad cruzada, es decir, una resistencia a los diferentes productos, que tienen efecto sólo por un tiempo”, apuntó.
Para Dañil la solución, aunque parcial, la tiene casa uno de los ciudadanos. “Cada inquilino y propietario tiene que cuidar su lugar para evitar la formación de nidos, limpiando, manteniendo despejado porque la cucaracha se establece en los lugares sucios, húmedos y cálidos”, advirtió. “Se trata de una plaga doméstica y en cada domicilio hay que erradicarla, evitando su instalación”, agregó.
Las plagas en la ciudad son varias: además de las cucarachas, están los mosquitos, las ratas, las palomas, los murciélagos, los piojos, las pulgas y las garrapatas. Se las denomina así porque en cierta forma impactan negativamente en la salud de los humanos, paradójicamente favorecen su radicación a través de los desechos y el estilo de vida.