¿Cual será el futuro de los jóvenes de hoy en la Argentina y otros países de América Latina, de Asia, Australia y Norteamérica? Serán ciudadanos que aporten al desarrollo del mundo en que les ha tocado vivir? ¿O serán parte de los sectores semi-marginales o marginados, condenados a abandonar su formación educacional tempranamente para ingresar a un mundo laboral caracterizado por la informalidad, la flexibilixación, la desregularización y la falta de derechos? O, en el peor de los casos, a insertarse en un contexto valórico anómico, marcado por la vulnerabilidad, la desorganización social y la delincuencia?