Los alimentos congelados provenientes de locales pueden contener gérmenes. Pero en caso de utilizar en casa alimentos congelados con las precauciones correctas sobre la cadena del frío (elaboración, preparación, almacenamiento) y cuidado al descongelar, pueden ser utilizados sin problemas.

Si se congela en casa, debe hacerse en porciones individuales, y no guardarlos por más de 2 meses. Una vez descongelados, no deben volver a congelarse por el riesgo de contaminación.

Con la congelación no se pierden nutrientes. Sin embargo, si es rápida (horno tradicional o microondas) se esfuman las características organolépticas -sabor, olor- de los alimentos, por lo que se recomienda hacerlo lentamente.