Estas características nos han llevado a separar las metodologías de educación presencial de las metodologías de educación a distancia. Sin embargo, la característica esencial de aislamiento y separación entre el profesor y el estudiante tiende a desaparecer, cada vez más rápidamente, con el uso de tecnologías de educación digital. Hoy en día un estudiante puede estar registrado simultáneamente en cursos "a distancia" y en cursos presénciales dentro de una misma institución educativa. De esta manera desaparecen tanto el factor de dispersión geográfica come el de comunicación no presencial.

Gracias al avance de teorías pedagógicas y tecnológicas impulsadas por autores reconocidos en el ámbito de la educación a distancia, hoy es posible desarrollar un sistema de educación digital que servirá no solo para mejorar el proceso de aprendizaje de aquellos estudiantes que decidan aprender a aprender a cualquier hora, en cualquier momento y en cualquier lugar, sino también de aquellos que decidan asistir a un aula de clase para continuar su proceso de formación.

En la era del conocimiento la educación digital obliga a dejar atrás buena parte del modelo que ha caracterizado a los sistemas educativos en los últimos 100 años e invita a analizar la educación presencial desde un nuevo paradigma, en donde el profesor deja de ser el dueño y transmisor del conocimiento, para convertirse en guía y facilitador del proceso de aprendizaje de sus alumnos. Esta nueva función del profesor es valida tanto dentro del aula de clase de forma presencial, como a través del uso de tecnologías digitales.
En este contexto, la educación presencial debe reformular su misión y apropiar metodologías y tecnologías tradicionalmente utilizadas en la educación a distancia para poder guiar más eficazmente a los estudiantes en su proceso de aprender a aprender. Así mismo, la educación a distancia debe analizar y apropiar técnicas de interacción grupal y otras metodologías tradicionalmente utilizadas en la educación presencial, para lograr una mejor interacción y colaboración a través del uso de tecnologías digitales.
La unión de esfuerzos en este sentido permitirá a los educadores del todo el mundo reunificarse en torno a la educación digital para cumplir a cabalidad los retos de la era del conocimiento, en donde por fin se dejará atrás un modelo industrial de educación que ya no tiene sentido y se dará paso a un modelo fundamentado en nuevos paradigmas.

La “lentitud” de los sistemas educativos para acoplarse a los nuevos tiempos es resaltada por diversos investigadores que se ocupan del tema. Salvo contadas excepciones la escuela se ha adaptado muy lentamente al uso de tecnologías digitales y cuando lo ha hecho ha llevado a las aulas las creencias y los mitos extremos sobre las tecnologías: tecnocentrismo o tecnofobia.
Para responder a las necesidades de la sociedad actual necesitamos crear un sistema de educación digital que responda a los paradigmas de la nueva economía. A pesar de los múltiples intentos de reforma, el aprendizaje orientado a la transmisión de contenidos con el profesor como fuente principal del saber continúa predominando. Este modelo tradicional de enseñanza refleja los cambios de la sociedad agraria del Siglo XIX a la sociedad industrial del siglo XX, en donde el salón de clase se asemeja a una fábrica con los alumnos organizados por filas esperando recibir el conocimiento transmitido por el profesor.

La función del alumno en el modelo tradicional es recibir el conocimiento y "procesarlo" para luego salir como producto transformado a hacer parte de un mercado laboral especializado y dividido por disciplinas. Este escenario, inspirado en el modelo industrial propuesto por Taylor, no tiene sentido para el momento actual en el cual transitamos del paradigma de la sociedad industrial al de la sociedad del conocimiento.
La educación digital solo será viable y útil si se plantea desde la perspectiva de sistema; de lo contrario, se convertirá en otro intento de "reforma" a la educación que encontrará dificultades para su desarrollo por concentrarse únicamente en los aspectos tecnológicos.
La teoría de sistemas y disciplinas relacionadas como la biología y la psicología ofrecen a la educación digital un marco conceptual que permitirá superar los obstáculos planteados por el tecnocentrismo y la resistencia al cambio de las instituciones educativas.

Para evitar nuevas frustraciones el diseño de un sistema de “educación digital” tendría que permitir comprender las nuevas relaciones sociales que la mediación tecnológica pone en funcionamiento. El mundo del conocimiento esta caracterizado por la complejidad y tiene múltiples dimensiones que interactúan y se influencian entre sí. La interacción de las dimensiones socio-culturales, económicas, tecnológicas, científicas y organizacionales en la era del conocimiento da como resultado la visión de un mundo muy diferente al que caracterizaba la era industrial.