Los restos mortales del tenor italiano Luciano Pavarotti, fallecido este jueves a los 71 años, llegaron a la catedral de su ciudad natal, Módena, donde quedó instalada la capilla ardiente, entre los aplausos de más de mil personas.

El féretro de madera de color claro y rematado con una cruz llegó a la plaza de la catedral a las 21.05 horas local escoltado por varios motoristas, donde fue recibido por las autoridades locales, entre ellos el alcalde de la ciudad, Giorgio Pighi, y representantes de las fuerzas del orden.

Hasta la catedral llegaron a bordo de un coche de duelo, la esposa del tenor, Nicoletta Mantovani, junto con las tres hijas que tuvo de su primer matrimonio con Adua Veroni.

La capilla ardiente se abrió más de media hora después y cientos de ciudadanos fueron accediendo lentamente por una de las puertas laterales del Duomo modenés para rendir así un último homenaje al tenor.

La capilla permanecerá abierta hasta la medianoche de hoy y reabrirá mañana, viernes, a las seis de la mañana. También se podrá acceder durante la mañana del sábado hasta las tres de la tarde, cuando se cerrará para preparar los funerales, previstos para las cinco de la tarde.

"Los modeneses son gente un poco fría, por eso se les ve tan compuestos, pero han sentido mucho la muerte de este gran tenor", señaló a Efe Angelo, un joven de la sureña ciudad de Foggia que trabaja en esta ciudad.

Las varias horas de espera hasta la llegada del féretro estuvieron marcadas por un respetuoso silencio, en el que los cientos de ciudadanos hablaban apenas en susurros y esperaban con sobriedad.

La tensión se descargó en un fuerte aplauso cuando hicieron su entrada en la plaza de la catedral tres furgones fúnebres en los que, sin embargo, no llegaron los restos del tenor.

Finalmente, pasadas las nueve de la noche, un coche fúnebre de color negro se hizo paso entre dos nutridas filas de personas para detenerse ante la puerta de la catedral y ser después trasladado por algunos hombres al interior del templo.

En ese momento, los miles de ciudadanos irrumpieron en un nuevo y fortísimo aplauso, mientras guardaban un absoluto silencio que sólo fue interrumpido por los sonidos de las cámaras fotográficas y los teléfonos móviles que sacaban fotos.

Para darle el último adiós a Pavarotti se ha reunido en Módena gente de todas las edades, desde ancianos hasta muchos grupos de jóvenes, que llegaron a la plaza montados en sus bicicletas, un medio de transporte muy usado en esta ciudad, y familias empujando los carritos de sus hijos.

Fuente: EFE