El mayor traficante de armas de Brasil se entregó a la Justicia de Río de Janeiro alegando que se convirtió en pastor evangélico y que se quiere "limpiar" del pecado, informó este jueves el sitio Folha on Line.

Valdenicio Antunes, conocido como "Val, el Señor de las armas", y acusado de abastecer con armas a las bandas de las favelas (barrios carenciados) de Río de Janeiro, se presentó el miércoles ante la jueza Renata Gil de Alcántara Videira y la próxima semana será indagado en la Delegación de Represión a las Armas y Explosivos (DRAE).

El titular de la DRAE, Carlos Oliveira, pidió meses atrás la detención del también conocido como "Joao Grandao", quien junto a otras nueves personas fue señalado de querer comprar un moderno avión para facilitar el tráfico de armas desde Paraguay.

En su primera declaración, Val negó nexos con el narcotraficante Robinho Pinga, pero admitió que en 2002 vivió en la sureña ciudad de Foz de Iguazú y allí "prestó servicios" para el presunto narcotraficante Paulo César Silva dos Santos "Linho".

Val, quien estuvo preso entre 2002 y 2005 cuando quedó en libertad condicional y quedó prófugo por no presentarse ante las autoridades, aseguró que como misionero y conductor de ómnibus de turismo recibe un salario mensual de 2.500 reales (unos 1.433 dólares).