Sandra de Rivas fue consultada sobre la versión inicial que indicó que antes del ataque que sufrió de parte de delincuentes, el funcionario se había desmayado.
La mujer lo negó y señaló que no tenía ningún antecedente clínico preocupante.
Sandra Rivas comentó emocionada que cuando ayer lo vio a su esposo, aún en estado de coma, internado en terapia intensiva en el instituto Fleni, abrió los ojos y dio señales de comprender lo que decía. "Eso fue un muy buen indicio", señaló.
"Cuando le conté sobre la gente que estaba interesada en su salud y que le mandaba saludos se emocionó, y no llegué a contarle ni de la cuarta parte de la gente que está preocupada por él. Ahora, respira por sus medios aunque sigue conectado a un respirador mecánico", informó.
Ante una consulta afirmó que su estado de salud antes del asalto "era muy bueno" y que no tenía mayores problemas médicos.
"Tiene muchas cosas a favor clínicamente para su recuperación. Para mí lo de anoche [cuando abrió los ojos y mostró comprender lo que le decían], fue importantísimo, y lo viví con alegría plena", dijo esperanzada.
Rivas fue atacado en la madrugada del martes pasado, alrededor de las 2, cuando regresaba de una cena y se detuvo con su auto en Lomas de Zamora para comprar un medicamento en una farmacia.
Desconocidos le aplicaron un golpe en la cara, presuntamente con una manopla, y le robaron su auto Volkswagen Gol, que poco después fue encontrado abandonado a pocas cuadras, con su maletín intacto en el interior.
En principio fue asistido en el hospital zonal Gandulfo de Lomas de Zamora, luego fue derivado al instituto Itoiz de Avellaneda y finalmente trasladado al Fleni, donde hoy continuaba en terapia intensiva.