Es que, explicó el especialista, si el mosquito está bien alimentado y encuentra un buen refugio para estar cubierto del viento –por ejemplo en cementerios, afirmó–, puede resistir temperaturas muy bajas, hasta bajo cero.
No sólo eso, algunos salen de esos refugios y comienzan su actividad –que no es otra que picar a los humanos– con temperaturas de 8-9 grados, mientras que otros –el que transmite el dengue– lo hace a partir de los 16 o 17.
Pero no sólo eso. A estos ejemplares adultos se sumarán los que por estos días nacen de los huevos que hacen eclosión luego de las lluvias y con el calor. Es decir, se vienen las nuevas generaciones.
En este marco, el especialista opinó que hay que hacer tareas de prevención durante el invierno, ya que no es cierto que el frío mate a estos insectos.