Miles de peregrinos de todo el país llegaron este lunes al santuario de San Nicolás, en el norte bonaerense, muchos de ellos a pie, para venerar a la Virgen del Rosario y escuchar las palabras del obispo local, Héctor Sabatino Cardelli, que en su oficio pidió por la familia y el respeto a la vida.

La jornada comenzó a la medianoche, con la primera misa y una hilera de fieles que dio la vuelta a "El Campito" -donde se cuenta que hizo su aparición la virgen- para ingresar al santuario y tocar las imágenes del patrono local, San Nicolás de Bari, y la virgen.

Pasadas las tres de la tarde Sabatino Cardelli ofició la misa central junto a otros ministros de unas treinta congregaciones de todo el país, entre ellos el arzobispo de Paraná, Mario Bautista Mouwion, obispo de San Nicolás hasta el año pasado.

Los pasajes de la liturgia discurrieron sobre la consolidación de la familia, la educación y la protección "de las vidas indefensas" desde que comienzan hasta que terminan.

Fuentes eclesiásticas cercanas al arzobispado sugirieron que la homilía estuvo fuertemente atravesada por el actual debate social en torno al aborto terapéutico, aunque en ningún pasaje del sermón hubo una referencia explícita al tema.

También afirmaron que el mensaje estuvo dirigido en especial a los jóvenes "que viven desconcertados y necesitan de una educación sólida, basada en la unión de la familia y el valor de la vida".

Sobre el final de la ceremonia, junto con el himno, se realizó una suelta de globos (con los colores de la virgen: celeste, blanco y rosado y el amarillo papal) que dio fin a la ceremonia.