El artista plástico León Ferrari, uno de los más importantes y provocadores de los últimos años, murió este jueves a los 92 años en la ciudad de Buenos Aires, confirmaron fuentes de la familia. El trabajador del arte repasó en sus obras tópicos como la religión, las guerras y la intolerancia.

A lo largo de su carrera cosechó el reconocimiento local e internacional, que alcanzó su punto máximo en 2007, cuando fue elegido mejor artista en la Bienal de Arte de Venecia donde se le otorgó el León de Oro, el mayor galardón de una de las bienales más prestigiosas del mundo.

Su obra originó tantos elogios como críticas y fue expuesta en algunos de los sitios más destacados del mundo, como el MOMA de Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid, España y en la Pinacoteca do Estado de São Paulo, Brasil.

En 2004, se expuso en el Centro Cultural Recoleta  de Bueno Aires una retrospectiva de su obra que abarcaba cincuenta años de producción, y que provocó la ira de grupos religiosos, protestas en las puertas del centro, la rotura de obras, la clausura y reapertura de la muestra por decisión de la justicia y uno de los más intensos debates en la historia del arte argentino.

Por entonces, protagonizó un cruce con el cardenal Jorge Bergoglio. "Es una blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad", había expresado Francisco I.