Congestión de tránsito, cocheras subterráneas, trenes elevados. Todas problemáticas e iniciativas que parecen estar vinculadas a un fenómeno más bien reciente: el de la saturación de vehículos en la ciudad. Sin embargo, tienen más de medio siglo de debate en Rosario. Debate que con el tiempo queda en el olvido y por eso, la ciudad y sus funcionarios parecen condenados a repetir las mismas propuestas para luego cometer los mismos errores.
Nada nuevo: hace 33 años el tren aéreo ya era un proyecto en Rosario
En 1974 el entonces secretario de Obras Públicas pidió al Concejo un estudio de factibilidad para incorporar un sistema de transporte de ese tipo ante un tránsito que ya creaba "problemas conflictivos en el centro comercial”. Al final no prosperó. Este año, volvió a debatirse como una novedad
El caso del tren elevado es un ejemplo de ello. Cuando el concejal Jorge Boasso lo trajo a la escena pública sonó parecido a esos proyectos de dudosa concreción como el tren bala o la recordada aeronave que se elevaría a la estratosfera que lanzó el ex presidente Carlos Menem, pero lo cierto es que la iniciativa de un sistema ferroviario metropolitano no es para nada una novedad. A pesar de que en agosto que pasó el Concejo aprobó el proyecto del edil radical para que se haga un estudio de prefactibilidad, ya en 1935 se había analizado la idea y en 1974 la Municipalidad llegó a encargar, como se pide ahora, un estudio de factibilidad.
Según recuerdan la arquitecta y ex concejala Leticia Battaglia y la investigadora del Conicet Adriana De Biasi “se ha instalado en la ciudad la búsqueda de un sistema alternativo de transporte a consecuencia de la conflictiva situación que generan el crecimiento sostenido del parque automotor y el aumento de la población” pero en realidad es una idea que tiene un largo recorrido.
De hecho, el ingeniero de Obras Públicas del Municipio (1973/1975),Torcuato Battaglia, tomó aquella problemática y en 1974 el municipio avanzó hacia la concreción de una propuesta de trenes elevados o subterráneos. El 13 de febrero de ese año la Municipalidad de Rosario llamó a “concurso abierto de antecedentes, entre firmas argentinas o argentinas y extrajeras asociadas, con miras a formalizar un contrato referente a la ejecución de un Estudio de prefactibilidad para el financiamiento y construcción del ferrocarril metropolitano de Rosario”.
70 empresas interesadas en los 70
El pliego licitatorio de bases y condiciones se elaboró bajo la dirección del arquitecto Oscar Mongsfeld quien dirigía la Comisión Ferro-Urbanística de Rosario. Labor que, según manifestaciones públicas del propio ingeniero Battaglia, realizara en forma “altamente satisfactoria”, según reprodujo la Revista Tiempo Empresario en 1996.
Estos pliegos fueron adquiridos por más de setenta empresas tanto nacionales como extranjeras. El ingeniero Battaglia dijo entonces, como consta en el Diario de Sesiones del Concejo Municipal de marzo de 1974: “Mucho se viene hablando a través de los años si es factible o no realizar un subterráneo o un servicio de transporte rápido como lo exige la ciudad en este momento, hay distintas corrientes de opinión. Nosotros desde el Departamento Ejecutivo producimos el hecho, convocamos a una licitación pública para que se nos diga si es posible o no. Si hay una propuesta en firme Rosario tendrá la obra y si no hay propuestas no hablamos más del asunto”.
Además, el secretario de Obras Públicas municipal, que ya reconocía los problemas de congestionamiento de tránsito de la ciudad que “crea problemas conflictivos en el centro comercial muy difícil de solucionar en las horas claves o pico”, dijo: “El gobierno municipal considera que la solución radica primordialmente en erradicar el automotor de la zona céntrica, reemplazándolo por un medio urbano de transporte que bien puede ser el tren metropolitano que, en pocos minutos y con alta frecuencia conecte la periferia con el centro comercial”.
Sostenía además que la solución de fondo estaría dada por el tren aéreo, similar a los modelos que funcionaban por entonces en Palma de Mallorca, Barcelona, Munich y Japón.
La etapa de llamado a licitación se inicia el 30 de noviembre de 1973 cuando el Ejecutivo remite un mensaje al Concejo conteniendo el pliego licitatorio pero el proyecto oficial no prosperó a raíz de discrepancias políticas entre el Departamento Ejecutivo y el Concejo Municipal. Luego de sucesivas idas y vueltas, se detuvo el proceso licitatorio por Decreto del cuerpo legislativo número 5556/74, señalan Leticia Battaglia y Adriana De Biasi.
Recordar para dar continuidad
“Treinta y tres años atrás los habitantes de la ciudad de Rosario y área de influencia perdíamos la oportunidad de conocer, a través de un diagnóstico técnico formulado por firmas experimentadas, la factibilidad de la instalación de un medio de transporte ferroviario aéreo y la posibilidad de poner en marcha un sistema metropolitano”, aseguran la arquitecta y la investigadora.
Si bien el intendente Miguel Lifschitz manifestó que la parecía "inviable" llevar a cabo el proyecto, la iniciativa motorizó los mecanismos de discusión del Estado municipal y aún está en carpeta sin tener en cuenta el recorrido ya hecho. “Recordar es tener memoria –continúan Battaglia y De Biasi-, es el renacer permanente de nuestra historia, la que nos ayuda a sostener nuestras identidades. Es de importancia promover la reflexión y acrecentar las perspectivas con que miramos nuestro patrimonio científico, documental, cultural, social, urbanístico, base de sustentación de presentes y futuras sociedades organizadas”.
Y agregan: “Así todos los proyectos de planificación desde sus orígenes, en sus distintas concepciones, instalados en el imaginario colectivo de la urbe tendrían continuidad propendiendo al desarrollo y crecimiento”.