Este jueves se informó que la Universidad Nacional del Litoral presentó el informe sobre la toxicidad del glifosato –que la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Santa Fe le había solicitado– ante el Juzgado Civil y Comercial de Distrito Nº 11 de la ciudad de San Jorge.

El rector de esa casa de estudios, Albor Cantard, señaló que la Universidad no es parte del proceso legal que se ha iniciado y aseguró que el informe es “un trabajo muy extenso, elaborado responsablemente por 21 docentes de seis carreras, ad honorem”, al que calificó como “muy profesional”.

Luego de que vecinos de la ciudad santafesina de San Jorge presentaran un recurso de amparo para exigir que cesen las fumigaciones con glifosato debido a lo perjudicial que resultaría, el Poder Judicial solicitó un estudio pormenorizado sobre el tema que permitiera determinar los efectos de ese agroquímico utilizado en los cultivos de soja transgénica.

El estudio, que consta de 277 fojas en las que se analizan aspectos toxicológicos y efectos en el ambiente –especialmente sobre la fauna acuática–, en los alimentos y en la salud humana, incluye además, un apartado que alude a los procesos de atenuación y remediación.

“El mayor o menor riesgo para las personas y el ambiente está relacionado con el conjunto de medidas y precauciones a todo nivel que se toman para minimizarlo o mantenerlo bajo condiciones aceptables para la salud y la preservación del ambiente” dice textualmente la evaluación que puede leerse en esta misma página.

Además, el informe afirma que “numerosas especies de algas, invertebrados, peces, anfibios y reptiles de nuestra región serían sensibles a los niveles de uso de los formulados comerciales con glifosato”. Esa “sensibilidad” estaría demostrada en cambios en el desarrollo y la reproducción de las especies, alteraciones en el metabolismo y genotoxicidad, es decir, la capacidad de ocasionar daños o mutaciones a nivel celular, con efectos que “tendrían la capacidad de provocar cambios en las estructuras tróficas de las comunidades, alterando los ciclos de la materia y el flujo de energía de los ecosistemas acuáticos continentales”.

En cambio, las consecuencias del agroquímico sobre la salud humana no están claramente demostradas: “la asociación entre exposición a glifosato en seres humanos y diversas patologías presentan asociaciones débiles y raramente significativas” –dice el informe– y agrega: “no hay estudios que correlacionen valores de glifosato en muestras biológicas de humanos y su relación con las patologías”.

El titular de la UNL resaltó como conclusión de la labor “que ninguno de estos agroquímicos, el glifosato entre ellos, resulta inocuo” y añadió que “todos producen algún tipo de afectación y lo que debe analizarse es la utilización adecuada en lo que hace a dosis, cantidades, tiempo de uso”. El último capítulo incluye una serie de “recomendaciones para todos los actores involucrados”.

El rector puntualizó que la compra de este tipo de elementos (agroquímicos) “funciona como los productos farmacéuticos, es decir que se necesita la orden de un ingeniero agrónomo para poder adquirirlos”. A su vez, Cantard remarcó que en la evaluación se tiene en cuenta la forma de aplicación de los mismos y la educación necesaria entre la población para utilizarlo.

La autoridad universitaria indicó además que el informe sostiene que “en Argentina no hay un tratamiento adecuado del destino final de los bidones que quedan almacenados sin tratamiento adecuado una vez que se utilizó el producto”.