Calor, mucho calor. El calor interno de quienes ganaron la elección y de quienes tras dejar su voto en las urnas fueron a hacer el aguante se sumó a la primaveral temperatura del domingo electoral para convertir el Patio de la Madera en un verdadero sauna socialista. Pero a nadie parecía importarle, incluso los más serios y austeros dentro del partido se animaron esta vez a sonreír de oreja a oreja. Y no era para menos.