Los municipales, además de poner un porcentaje, fijaron un ultimátum: si el aumento no se acuerda antes del 26 de marzo, dijeron que iniciarán un plan de lucha.
Lifschitz dijo que el municipio buscará acercarse lo máximo posible a esa cifra, pero buscando que el impacto sobre sus finanzas “sea limitado”.
De todos modos, avisó: “Habrá que reducir servicios y obras ya proyectados”. Algo siempre doloroso para un gobernante, sobre todo en un año electoral.