Exceptuando a los elefantes, los humanos son la única especie con mentón. Y pese a esta singularidad, todavía no está del todo claro el motivo ni para qué sirve, en caso de que tenga alguna utilidad.

Ni siquiera los neandertales lo poseían, ya que contaban con una mandíbula inferior inclinada hacia adentro. Incluso los paleontólogos lo usan como un elemento clave para distinguir a nuestra especie de otras más antiguas.

Entre las hipótesis que explican su presencia se destacan tres que podrían no ser excluyentes: que se trate de un atributo sexual, que surgiera para ayudar a masticar, o que tenga que ver con la facultad de hablar. Estas serían sus aparentes funciones pero, ¿cómo es que apareció si nuestros ancestros no lo tenían?

“La evolución ha reducido la arcada alveolar (el hueso sobre el que descansa la raíz de los dientes)”, explicó el doctor de Paleobiología, Anonio Rosas, y agregó: “Nuestra dentadura se ha hecho cada vez más pequeña, sobre todo las muelas, así que ha terminado por reducir dicho componente alveolar de la mandíbula. Así, como consecuencia pasiva, sobresale la parte inferior”, manifestó y consignó Muy Interesante.

Sin embargo, al analizar el mentón se descubrió que a su formación también contribuye la osificación de cartílagos de la mandíbula. Es decir, hay una retracción de los dientes y la cara, pero también un adelantamiento de la barbilla. En conclusión, no se sabe fehacientemente por qué apareció ni con qué propósito.