Los cambios medioambientales así como el aumento de la prevalencia y morbimortalidad del asma y la rinitis alérgica en las últimas cuatro décadas, se han producido principalmente en países desarrollados, por lo que a menudo son referidos como “cambios por occidentalización del estilo de vida”.

En la actualidad, la calidad del aire en espacios cerrados como los domicilios o lugares de trabajo, es considerada tan importante o más que la calidad del aire del exterior para la salud en general y para las enfermedades alérgicas respiratorias en particular.

La calidad del medioambiente exterior también se vio alterada drásticamente en las últimas décadas por la deforestación indiscriminada de grandes áreas selváticas, incremento del parque automotor con el aumento directo de las emanaciones derivadas del petróleo, efecto invernadero por la quema de pastizales, uso indiscriminado de insecticidas, pesticidas, aerosoles y la falta de medidas de control de contaminación en las grandes industrias, entre otras causas.

Estudios realizados en Buenos Aires y en Rosario, una ciudad con características climáticas similares a Buenos Aires y con una importante población de árboles de la especie Platanus hispanica, muestran que los ácaros del polvo doméstico, alergenos intradomiciliarios por excelencia, son los sensibilizantes más importantes en pacientes con enfermedades alérgicas respiratorias (1).